El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de agosto registró una variación del 1,7%, marcando una desaceleración respecto al 2,1% de julio y transformándose en el registro mensual más bajo en lo que va del año. Con esta cifra, la inflación acumulada en los primeros ocho meses de 2026 alcanzó el 21,3%, mientras que la medición interanual se ubicó en el 33,5%.
En diálogo con Canal 4 Regional, el economista Silvio Cañas detalló el comportamiento dispar que exhibieron los distintos sectores de la economía: «Venimos en un proceso donde los precios siguen aumentando, pero cada vez un poco menos. Al analizar el detalle, vemos que el aumento general se dio fundamentalmente por vivienda y servicios: electricidad, gas y alquileres fueron los que se dispararon por encima del promedio», explicó. A su vez, mencionó que el rubro educación también se ubicó en el lote superior debido a las paritarias y ajustes salariales aplicados tanto en Santa Fe como a nivel nacional.
Como contrapartida, el especialista destacó que la canasta básica de alimentos y bebidas se ubicó por debajo del 1,7%, lo que significó un alivio relativo en las compras cotidianas del supermercado frente a los rubros regulados.
Sin embargo, el dato más sobresaliente del informe mensual fue el retroceso en los precios de indumentaria y calzado, que cerró el período en terreno negativo. Cañas argumentó que esta baja responde a una combinación de recesión en el consumo interno y cambios en los canales de comercialización: «No hay ventas y los comercios no pueden trasladar aumentos. Salen a hacer ofertas agresivas para liquidar el stock de invierno y poder cambiar la vidriera de cara a la temporada primavera-verano. A eso se suma la llegada de indumentaria del exterior a menor precio a través de compras online», indicó.
Finalmente, el analista alertó sobre las consecuencias que genera este descalce de precios relativos en el entramado comercial e industrial: «Si los precios bajan o se congelan pero los costos fijos siguen subiendo, la rentabilidad desaparece. La industria local queda muy desfasada y, al no poder cubrir sus costos, el riesgo inminente es el cierre de empresas, talleres textiles y comercios de barrio», concluyó.



