Tras la muerte de un hombre en San Carlos Centro y el reciente ataque en Monje donde murió una yegua, el veterinario Federico Stella explicó por qué aumentan estos episodios y llamó a actuar con prudencia.Tras la muerte de un hombre en San Carlos Centro y el reciente ataque en Monje donde murió una yegua, el veterinario Federico Stella explicó por qué aumentan estos episodios y llamó a actuar con prudencia.

La preocupación crece en la región luego de dos episodios recientes vinculados a ataques de insectos. Semanas atrás, un hombre de 62 años oriundo de Granadero Baigorria falleció en una zona rural de San Carlos Centro tras sufrir picaduras, era alérgico, y días atrás en Monje un hombre y sus caballos fueron atacados, lo que provocó la muerte de una yegua como consecuencia de las picaduras.

Para entender lo que está ocurriendo, dialogamos con el médico veterinario y especialista en control de plagas, Federico Stella, quien explicó que se trata de una problemática estacional.

“En realidad es temporal el problema de las abejas, no solo abejas, sino abejas, avispas, camuatí, insectos en general, alacranes. Son problemas que comienzan allá por septiembre cuando aumenta la actividad”, señaló.

Stella indicó que el cambio climático influye directamente en este comportamiento. “El clima en la región está cada vez más tropical. Tenemos días más largos, más cálidos y con enorme humedad. Esto predispone a la aparición de todos estos insectos. Lo de la abeja es absolutamente normal y forma parte de su metabolismo”, explicó.

El profesional remarcó que no hay que confundir las colmenas que están en tránsito. “El ámbito rural es cada vez más escaso y complicado por la falta de tierras y recursos, por lo tanto se van mudando y mezclando con la trama urbana. Esto hace que los tengamos cada vez más cercanos”, advirtió.

En relación al comportamiento, sostuvo que tanto abejas como avispas incrementan su actividad con el calor y que incluso se ha comprobado genéticamente una conducta más agresiva. “Al mezclarse con la actividad humana y ocupar nuestros espacios, cualquier movimiento que hacemos lo toman como una agresión”, indicó.

Sobre el caso de San Carlos Centro, recordó que la víctima era alérgica a las picaduras de avispas, conocidas vulgarmente como “carnívoras”. En ese sentido, hizo hincapié en la importancia de diferenciar especies: “Las abejas son más grandes, de color amarillo y negro, producen miel y pican una sola vez, muriendo después. Las avispas son más pequeñas y negras, no producen miel y pueden picar muchas veces. En nuestra zona tenemos avispas chaqueñas y carnívoras que se alimentan de néctar y carroña”.

Stella también destacó el rol fundamental de las abejas en el ecosistema: “Forman parte de un circuito ecológico perfecto. Gracias a ellas tenemos frutas y muchísimos alimentos que dependen de su trabajo diario”.

En cuanto a la prevención, fue claro: “En personas alérgicas hay que actuar de manera inmediata. Como primera medida tratamos de trasladar la colmena y, como última instancia, actuamos con veneno, pero solo como último recurso”.

Además, explicó que cuando las colmenas están en tránsito pueden instalarse incluso en un semáforo o en un árbol durante 24 o 36 horas hasta reorganizarse y continuar su recorrido en busca de nuevas tierras.

“Tenemos que aprender a vivir en comunidad y en ecología, tomando recaudos. No siempre la palabra matar o eliminar es la correcta”, reflexionó.

Finalmente, el especialista concluyó: “Es un tema complejo donde el abordaje debe ser integral e inteligente. No se resuelve solo con veneno, porque de esta manera estaríamos provocando un daño irreparable”.