Las sirenas de Funes sonaron de una manera distinta este viernes por la mañana. No anunciaban una emergencia, sino el comienzo de una nueva etapa para Iván, integrante del cuerpo de Bomberos Voluntarios de la ciudad, y su pareja, Abigail, quienes tras cinco años de noviazgo dieron el sí en el Registro Civil.
La salida de los novios del edificio municipal no fue convencional. Sus compañeros de cuartel, a quienes Iván define como su «segunda familia«, montaron un despliegue sorpresa que incluyó las unidades de emergencia decoradas con flores y una impecable guardia de honor que escoltó a los recién casados bajo un aplauso cerrado.
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Una familia que trasciende el cuartel
Para Iván, la pasión por el servicio comenzó a los 16 años como cadete y, tras un breve intervalo, regresó a las filas del cuerpo funense. «Es una mezcla de sensaciones tremendas. Hoy están acá los que más quiero en el mundo. Siempre digo que Bomberos es mi primer amor, y hoy mis dos amores compiten», bromeó emocionado el novio.
Por su parte, Abigail compartió lo que significa compartir la vida con un servidor público: «Al principio es complicado acostumbrarse al sonido de la radio o a que tenga que salir corriendo ante una emergencia, pero es su pasión y hay que acompañarlo. Ser parte de esta gran familia bomberil es algo hermoso».
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Sorpresa y emoción
La sorpresa fue total para la pareja, ya que no tenían conocimiento del operativo que sus compañeros estaban preparando fuera de su casa y del Registro Civil. Los integrantes de Bomberos de Funes, de impecable uniforme, quisieron estar presentes para reconocer la dedicación de Iván a la comunidad y celebrar la unión de la pareja en este día tan especial.
La jornada culminó con fotos grupales frente a las unidades y el tradicional beso de los novios bajo la atenta mirada de su «familia naranja«, dejando una de las postales más emotivas de lo que va del año en la ciudad.



