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Productores del norte santafesino alertan por pérdidas crecientes en los cultivos y advierten que la presión de las aves se agrava cada campaña. Reclaman un marco legal que habilite herramientas de control y permita frenar el impacto sobre la producción y las zonas urbanas.
En el norte de Santa Fe, productores agropecuarios advierten por el avance de los daños provocados por palomas y cotorras sobre los lotes de girasol en plena etapa de maduración.
El reclamo coincide con un proyecto presentado en octubre de 2024 por el senador por San Justo, Rodrigo Borla, que propone declarar plaga la superpoblación de palomas en toda la provincia.
En sus fundamentos, el legislador describe a la paloma como un animal que, pese a su apariencia inofensiva, es una amenaza para la producción agropecuaria, el patrimonio urbano y la salud pública.
Borla señala que la población de palomas crece 3,6 veces por año y provoca perjuicios crecientes en cultivos como girasol, sorgo, maíz y soja, además de daños en ciudades debido a la corrosión que genera su materia fecal en edificios y monumentos. También detalla riesgos sanitarios por enfermedades como psitacosis, Escherichia coli y afecciones dérmicas relacionadas con parásitos.
El proyecto propone crear un Programa Provincial de Control Poblacional de Palomas y designa al Ministerio de Producción como autoridad de aplicación. Según Borla, su aprobación permitiría al Ejecutivo desplegar políticas activas para evitar perjuicios a la salud, al ecosistema y a la producción agropecuaria, remarcando que la falta de intervención estatal agrava el problema.
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