La EESO N° 730, una de las instituciones educativas más nuevas de Roldán, atraviesa un proceso fundamental de consolidación. En diálogo con Canal 4 Regional, su directora, Soledad Armoa, compartió los avances en la construcción de la identidad escolar y el abordaje de desafíos actuales como la convivencia digital.
Un escudo con historia y naturaleza
Durante el año pasado, la escuela trabajó intensamente en la creación de sus símbolos. Los alumnos de primer año participaron en un proceso democrático y creativo para diseñar el escudo institucional. Tras una votación de varios bocetos, se unificaron cuatro propuestas en un solo diseño que contiene elementos cargados de significado:
- El árbol: Representa un histórico eucaliptus que se encuentra en el predio donde funcionará el edificio propio.
- El libro: Símbolo fundamental del conocimiento y la educación.
- El mundo y las manos: Un mensaje sobre la unión y el cuidado del planeta.
- Colores distintivos: Los estudiantes eligieron una paleta de colores que no estuviera presente en otras escuelas de la ciudad para marcar su propia identidad.
El celular: de la distracción a la herramienta
Ante el debate provincial sobre el uso de dispositivos en el aula, Armoa explicó el protocolo que implementó la EESO 730 para fomentar los vínculos cara a cara. «Veíamos que el celular influía negativamente en los recreos y generaba conflictos», señaló la directora.
Tras probar diferentes métodos, la escuela estableció por consenso —y dentro de su Código de Convivencia— un sistema efectivo:
- Al inicio de la jornada, los alumnos dejan sus teléfonos en una caja custodiada por el preceptor.
- Los dispositivos se devuelven al finalizar el horario escolar.
- Uso pedagógico: Si un docente necesita el celular para una actividad específica, solicita la caja, se utiliza como herramienta de búsqueda (reemplazando al antiguo diccionario o enciclopedia) y luego se reintegran a su lugar.
«Queremos que el celular sea realmente una herramienta de trabajo y que en los recreos los chicos vuelvan a conocerse y a hablar entre ellos», concluyó Armoa.



