Familiares y amigos de las víctimas de la tragedia de Monticas se dieron cita en el lugar, en el kilómetro 779 de la Ruta Nacional 33, donde cortaron parcialmente el tráfico por un par de horas para estampar estrellas amarillas en el lugar donde el pasado 24 de febrero trece personas perdieron la vida en lo que fue “crónica de muertes anunciada”.
El lugar, situado en la zona rural entre Pérez y Zavalla, fue el escenario del mayor siniestro vial que se ha sufrido en nuestra región y que provocó la caducidad de la empresa Monticas y sus aledañas Metropolitana, Las Rosas y demás, un monopolio que durante años explotó toda nuestra zona ante la vista gorda de las autoridades nacionales, provinciales, departamentales, municipales y comunales y que en la fatídica jornada arrancó para siempre a trece personas como vos y yo, que diariamente nos dirigimos a trabajar o estudiar, mientras los grandes señores de la política siguen desarrollando su permanente incapacidad de resolver un solo problema.
Claro está, estamos en plena época electoral, y mientras personas como Daniel Ledesma, hijo de una de las víctimas fatales, Héctor Ravaineri, suegro de un chofer fallecido en el lugar, o Mariana Sena, miembro de la Asociación Civil Compromiso Vial, lloran a sus seres queridos reclamando justicia, nuestros beneméritos dirigentes políticos únicamente tienen la mirada puesta en cómo salir victoriosos de la contienda de agosto.
“Nos cagaron la vida”. La frase que mejor define esta situación. Mientras tanto, a poco más de cuatro meses aún no se pudo determinar cómo fue la mecánica del accidente. El fiscal Walter Jurado admitió en las últimas horas que recién “en treinta días estarían las pericias”, fase en la que aún se encuentra también el Ministerio Público de la Acusación. Cuatro meses y ninguna novedad. Cuatro meses y ningún imputado. Cuatro meses y ningún responsable. Cuatro meses de impunidad. Cuatro meses para cambiar por un servicio aún más deficiente. Cuatro meses más de discursos grandilocuentes y vacíos de “nos los representantes del pueblo argentino”. Cuatro meses más de falsa importancia de nuestra clase dirigente. Cuatro meses más en que la justicia y la política nos siguen cagando la vida.
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