El mes de abril viene registrando un importante caudal de agua en la región de Roldán, superando los 120 milímetros en lo que va de las tres primeras semanas. Según explicó Gustavo Giménez en diálogo con Canal 4 Regional, este escenario de suelos saturados presenta una «moneda de dos caras» para el campo local.
«Hemos tenido lluvias consistentes que han ido recargando los perfiles del suelo, llegando hoy a un punto de saturación que tiene implicancias tanto positivas como negativas«, detalló el especialista del INTA.
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Los desafíos: soja trabada y pasturas en riesgo
El principal inconveniente se vive en los lotes de soja tardía. El exceso de humedad y la falta de «piso» impiden el ingreso de la maquinaria pesada, retrasando peligrosamente la cosecha.
«Desde el punto de vista negativo, esto desfavorece la oportunidad de cosecha, especialmente en los lotes más bajos donde el anegamiento es mayor«, señaló Giménez. Además, advirtió sobre el impacto en la ganadería: las pasturas en zonas bajas están sufriendo podredumbre de raíz y de corona debido al agua estancada, lo que reduce la disponibilidad de alimento para el ganado.
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El beneficio: impulso para la siembra de invierno
En la vereda de enfrente, la saturación del perfil del suelo es una excelente noticia para quienes planifican los cultivos de la próxima estación. La gran reserva de agua en el suelo asegura una base sólida para:
- Cereales: Especialmente para el trigo.
- Verdeos: Cultivos como la avena.
- Ganadería de recría: Las altas temperaturas (con térmicas que superaron los 28°C recientemente) combinadas con la humedad han favorecido un crecimiento acelerado de los pastizales, beneficiando a la hacienda que se prepara para la invernada.
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Proyecciones: ¿Se viene «El Niño»?
Respecto al futuro cercano, Giménez fue cauto pero optimista en cuanto a los niveles de agua. Tras un enero seco, las precipitaciones de febrero, marzo y abril ya suman cerca de 400 mm, lo que representa la mitad del promedio anual de la zona en solo un cuatrimestre.
«Los pronósticos hablan de un otoño con bastante humedad como previa a un posible fenómeno de El Niño, aunque todavía no está definido. De todas formas, estas lluvias nos ponen en una posición mucho más favorable comparada con años anteriores de sequía extrema«, concluyó el zootecnista.



