Si hay una institución en nuestra región que es permanente objeto de debate, siempre dentro de las reglas que plantea el sistema democrático, ésa es el Concejo Municipal de la ciudad de Roldán que, luego de un año donde más allá de la emergencia sanitaria, hacía mucho tiempo que no era fuente de enfrentamientos.
En una nueva reedición del clásico entre el pedrettismo (que incluye el voto del edil de Cambiemos Roberto Amsler) y la oposición, la fuente de la polémica ahora pasa por la votación del denominado Plan Urbano Estratégico, algo que en los últimos años se ha tratado en reiteradas ocasiones y que tiene que ver con el desarrollo a futuro de la ciudad y su ordenamiento, teniendo en cuenta que el crecimiento ha sido sumamente caótico tal como ha sido la anarquía inmobiliaria con muy baja prestación de servicios.
Ahora: ¿qué es un Plan Estratégico Urbano? Dos de los analistas más respetados en ciudades, planificaciones, sociedad y gestiones, el licenciado en Sociología y Ciencias Políticas y máster en Urbanismo Jordi Borja y el sociólogo y economista Manuel Castells, lo definen como “la definición de un proyecto de ciudad que unifica diagnósticos, concreta actuaciones públicas y privadas y establece un marco coherente de movilización y de cooperación de los actores sociales urbanos. El proceso participativo es prioritario respecto a la definición de contenidos, puesto que en este proceso dependerá la viabilidad de los objetivos y actuaciones que se propongan. El resultado del plan estratégico no es una norma o un programa de gobierno (aunque su asunción por el estado y por el gobierno local deberá traducirse en normas, inversiones, medidas administrativas, iniciativas políticas, etc), sino un contrato político entre las instituciones públicas y la sociedad civil. Por ello el proceso posterior a la población del plan y el seguimiento e implantación de las medidas o actuaciones es tanto o más importante del proceso de elaboración y aprobación consensuales”.
En realidad, el urbanismo es un ser vivo y la planificación resulta un cúmulo de términos técnicos y de reglamentaciones que a veces encuentra correcciones y excepciones. Y si a todo esto le sumamos la pata política, la cuestión se torna engorrosa. Aquí debemos sumar también las voces de agrupaciones sin representación en el Concejo y de asociaciones vecinales, quienes señalaron que debería haberse efectuado una serie de audiencias públicas para que todas las partes tuviesen su participación en la elaboración final del proyecto.
En la oportunidad vamos a compartir las dos campanas más allá de las chicanas de costumbre. En primer término tenemos la palabra de la presidente del órgano legislativo Susana Abo Hamed, quien brinda los fundamentos de la aprobación de este Plan, recordando que en el 2018 se realizaron audiencias con la participación de todo el espectro institucional e individual roldanense, y recalcó que a medida que sea implementado el Plan puede ser modificado gracias al dinamismo que posee su constitución que establece una consulta continua para su revisión.
En segundo lugar compartimos la opinión de la máxima referente del Frente Roldanense Jorgelina Alfonso, señalando en primer término que el Plan no fue tratado con suficiente profundidad para aprobar un tema tan trascendente para el futuro de la ciudad, e incluso recalcando que aún sin estar vigente ya fue desconocido con la aprobación de un nuevo barrio frente a Punta Chacra sobre la autopista Rosario – Córdoba. Además fue más allá al destacar que Roldán no necesita más barrios sino que precisa que sus actuales barrios reciban la infraestructura y los servicios de los que carecen actualmente, como energía eléctrica, agua potable, cloacas, salud y seguridad, entre otros.
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