En horas del mediodía de este jueves 11 de agosto, vecinos autoconvocados de las localidades de Carcarañá y de Correa reclamaron cortaron el tránsito en la Ruta Nacional 1V09 (ex RN9) y en la Autopista Rosario-Córdoba, exigiendo urgentes soluciones al paupérrimo estado que presenta el tramo de la mencionada 1V09 que une ambas localidades.
La medida tiene su origen en los múltiples reclamos realizados ante las autoridades correspondientes, quienes prolija y constantemente desoyen las mismas (tal como ocurre a lo largo y a lo ancho del país), y que en la jornada del pasado domingo tuvo su punto cúlmine con el accidente registrado en el km. 358, donde perdieron la vida tres personas, dos masculinos mayores de edad oriundos de Correa y una adolescente radicada en Carcarañá.
En la jornada de ayer, la Dirección Nacional de Vialidad envió un comunicado informando inmediatos trabajos de bacheo en el sector. Dicha noticia fue rápidamente rectificada por otro comunicado que informaba sobre la suspensión de las labores y su traslado a otro punto, lo cual motivó la lógica indignación y el repudio absoluto de todos los vecinos, quienes expresaron que estos mails fueron “una burla” y una “tomadura de pelo”.
Los cortes totalizaron tres. La concentración principal se efectuó en la colectora que une la Autopista con la 1V09, en la localidad de Correa, donde alrededor de 400 vecinos impidieron el paso total hacia uno u otro sector. Un grupo se dirigió luego hacia la misma Autopista, donde cortaron el tráfico en ambas manos de manera intermitente y con paso constantemente únicamente para unidades de emergencias. Un tercer foco se registró en Carcarañá, también en la Autopista, a unos cien metros del puente de la Ruta Provincial nº 26, esta vez con corte en la mano hacia Córdoba.
Las medidas se extendieron aproximadamente hasta las 14 horas, cuando se reestableció el flujo normal en ambas trazas. Quedará saber con el paso de los días si este grito desesperado por lo justo encuentra solución o si las «autoridades competentes” continúan en su continuo empeño de ser ciegos, sordos y mudos ante el trágico destino de los habitantes de nuestro suelo.
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