El municipio instaló dispositivos de recepción de materiales en puntos estratégicos de la ciudad. Brenda Zaldívar, subsecretaria de Medioambiente, destacó el triple impacto de la medida: ambiental, social y económico. "Buscamos reducir el entierro de recursos valiosos y apoyar a los recuperadores locales", afirmó.

La ciudad de Roldán continúa fortaleciendo su red de gestión de residuos con la incorporación de nuevas islas de separación. Estos dispositivos, identificables por su nuevo color verde, se suman a la estructura ya existente para facilitar a vecinos y comerciantes el descarte responsable de materiales reciclables.

En diálogo con Canal 4 Regional, Brenda Zaldívar brindó detalles sobre el funcionamiento de estos puntos y la importancia de su uso correcto.

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¿Qué se puede depositar?

Las islas están divididas en dos grandes categorías para optimizar la recolección:

  • Vidrio y Aluminio: Latas de bebidas, aerosoles, botellas y frascos de vidrio.
  • Plástico: Botellas y bidones (siempre limpios y secos).

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Un servicio para vecinos y comercios

Zaldívar subrayó que estos puntos no son solo para uso domiciliario, sino que están abiertos a los comercios locales. “Si un local vende latas de aluminio, puede utilizar estos dispositivos en lugar de contratar servicios privados adicionales. La idea es recuperar la mayor cantidad de material posible”, explicó.

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Triple impacto: Ambiental, Social y Económico

La funcionaria detalló los beneficios que genera la correcta separación en origen:

  1. Ambiental: Se evita enterrar recursos que pueden ser reutilizados, disminuyendo la contaminación.
  2. Social: El material recolectado es aprovechado por recuperadores urbanos de la ciudad, quienes sostienen su economía familiar mediante la venta de estos recursos.
  3. Económico: La gestión de residuos representa una parte significativa del presupuesto municipal. Al separar, se reducen los costos de traslado y disposición final en rellenos sanitarios.

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Recomendaciones para el buen uso

Desde la Subsecretaría de Medioambiente hicieron hincapié en la necesidad de que los materiales estén «limpios y secos«.

«Si alguien arroja algo que no corresponde, como un pañal o restos de comida, contamina toda la carga. Esto genera mal olor, atrae moscas y arruina el trabajo del recuperador que viene a buscar materiales limpios«, advirtió Zaldívar.

Finalmente, recordó que para los residuos generales existen contenedores negros específicos, ubicados a pocos metros de las islas de reciclaje, instando a la comunidad a «dejar cada cosa en el lugar que corresponde» para mejorar la convivencia y el cuidado del entorno.