La inestabilidad de las condiciones climáticas en los últimos días ha sido una constante: mientras por un lado los pronósticos anuncian una condición, por el otro la naturaleza le hace pito catalán y hace todo lo contrario. Además, las copiosas precipitaciones provocan cada vez más anegamientos en zonas urbanas y rurales.
Nelson Tapia, profesor de la EETP nº 486 “Francisco Netri” y meteorólogo aficionado, señaló que “los pronósticos indican que podríamos tener un comienzo de año con lluvia”, indicando además que el 2017 sería lo que se denomina como “un año neutro” ya que se aguarda un período de precipitaciones normales en promedio, en contraposición a un 2016 en el que hay entre 200 y 300 milímetros por encima de la media.
Sobre los cada vez más frecuentes anegamientos, Tapia estimó que el agua no alcanza a escurrir debido a que cae mucho volumen en poco tiempo, al indicar que en este mes llovió el promedio normal pero que no se ha distribuido en distintas ocasiones sino que se ha agolpado, lo que hace que la tierra absorba una mínima parte del vital elemento y que el resto busque las cotas naturales de escurrimiento provocando acumulaciones e inundaciones.
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