Omar De Benedetto brindó detalles del despliegue que alimentará a más de 400 personas diariamente en Rosario. Una labor que lleva más de 30 años y que hoy refleja el duro presente social: "Antes venían solos, hoy vemos familias enteras en la calle".

Este jueves marca el inicio de una nueva edición del operativo solidario encabezado por los Veteranos de Guerra de Malvinas en Rosario. Durante los próximos cinco meses, de lunes a viernes, el emblemático «camioncito» recorrerá el micro y macrocentro de la ciudad para repartir más de 420 raciones de comida caliente a quienes más lo necesitan.

Omar De Benedetto, veterano y referente de la organización, explicó que este trabajo es posible gracias a una logística que comienza bien temprano: «Empezamos a las siete de la mañana a cortar la mercadería. Se cocina a baño maría, es un proceso lento. Recién a las siete de la tarde salimos a hacer el recorrido». El menú consiste principalmente en guisados de arroz o fideos con carne y pollo, un «plato de amor» que ya es una tradición esperada en las calles rosarinas.

Una realidad social que golpea 

De Benedetto destacó un cambio doloroso en la composición de quienes se acercan a buscar su vianda. «Antes había chicos en la calle, después vinieron con las mujeres y ahora vienen con los hijos y los abuelos. Está toda la familia en la calle», lamentó. Además, mencionó que el operativo asiste a trabajadores jóvenes, como los cadetes de aplicaciones de entrega que no logran cubrir sus necesidades básicas, y a inmigrantes que encuentran en los veteranos un apoyo que no conocen en sus países de origen.

Del campo de batalla a la solidaridad 

Para los veteranos, esta labor tiene un trasfondo profundamente humano vinculado a su experiencia en las islas. «Cuando estábamos empezando a vivir, aprendimos a no morir. Nosotros sabemos lo que es que te falte un plato de comida y la desesperación de no saber qué vas a comer hoy», reflexionó Omar.

El operativo cuenta con el apoyo de la Municipalidad de Rosario y el Gobierno de la Provincia, que proveen los insumos y el combustible, mientras que los veteranos aportan el recurso más valioso: su tiempo y contención. El equipo estable está conformado por Roberto Sosa, Miguel Rojas, Héctor Otavio y el cocinero Oscar Cabral, quienes mantienen viva esta misión a pesar de la pérdida de compañeros en los últimos años.