Hay historias e historias. Historias que marcan la vida de muchos, historias muy personales, historias que se entremezclan con otras. Malvinas Argentinas es un cúmulo de historias sobre historias, de los que lucharon por defender la soberanía nacional, de los que murieron haciendo patria, de los que volvieron y no soportaron las secuelas, de los que retornaron y luchan para que el resto no nos olvidemos, de nosotros que muchas veces los ignoramos.
En ese 1982, un joven de San Jerónimo Sud decidió escribir una carta a un soldado. Una carta llena de afecto, contando cuestiones muy suyas y alentando a quien estaba en ese terreno inhóspito entregando la piel: un chico escribiéndole a un desconocido. Y ese desconocido dejó de serlo al responder esa misiva y se convirtió en un conocido. Y en un amigo.
Ese joven llamado Néstor Hofer se hizo adolescente y luego hombre e hizo familia, atesorando durante todos estos años esa carta, aguardando saber algo de ese combatiente que le respondió hace 35 años. Las redes sociales acortaron la distancia y los años, y finalmente el pasado viernes Walter Domingo Solís lo visitó en San Jerónimo Sud viajando desde su Junín de los Andes para cerrar el círculo de esa historia o mejor dicho para agregar un nuevo eslabón. Compartimos a continuación este emotivo encuentro.
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