EXPLOSIÓN EN ALBARDÓN BIO: EL COMBATE CONTRA EL FUEGO, EL RIESGO QUÍMICO Y LA ACTIVACIÓN DEL PLAN REGIONAL
En diálogo con Canal 4 Regional, Edgardo Espíndola, jefe de Operaciones de la Regional 12 de Bomberos Voluntarios, describió el caótico panorama al arribar a la planta de Puerto San Martín tras la detonación del tanque. Destacó el trabajo conjunto con Zapadores, el uso de equipos autónomos ante emanaciones tóxicas, la aplicación de espuma y el agente encapsulante F-500. Asimismo, explicó las tareas de neutralización ambiental que continúan en el predio tras el siniestro que dejó dos muertos y cuatro heridos.

A horas de la devastadora explosión ocurrida en la planta de Albardón Bio en Puerto General San Martín, el jefe de Operaciones de la Regional 12 de Bomberos Voluntarios, Edgardo Espíndola, brindó en Canal 4 Regional precisiones sobre el combate contra el siniestro y la magnitud del operativo interinstitucional desplegado en el polo industrial.
Espíndola relató que los primeros en responder a la emergencia fueron los Bomberos Zapadores y Bomberos Voluntarios de San Lorenzo, quienes se encontraron con un escenario de caos generalizado debido a la violencia de la detonación y el fuego descontrolado. Ante ese cuadro, se activó la Regional 12 para convocar a cuarteles de toda la zona. Al lugar acudieron dotaciones de Capitán Bermúdez, Fray Luis Beltrán, Ricardone, Andino, la cuba pesada de Oliveros y unidades de Zapadores de Rosario, sumándose personal de Prefectura Naval Argentina y la brigada de emergencias de Terminal 6.
El jefe bomberil remarcó la extrema peligrosidad de los materiales involucrados, tratándose de una planta elaboradora de biodiésel con presencia de metanol y metilato de sodio, sustancias altamente inflamables, volátiles y con gases nocivos tanto para la salud humana como para el entorno ambiental. La situación se agravó porque partes desprendidas del tanque colapsado cayeron sobre una estructura química lindera, provocando derrames de fluidos reactivos.
Frente a la toxicidad del ambiente, los brigadistas debieron ingresar a la «zona caliente» provistos de equipos de respiración autónoma. Para contener el hidrocarburo y frenar la reacción química en cadena, se aplicaron masivas líneas de espuma y un producto encapsulante especial denominado F-500. En esa línea, Espíndola ponderó el funcionamiento del PANG (Plan de Ayuda Mutua entre empresas del cordón industrial) y la colaboración de firmas como AMZ y plantas vecinas, que aportaron de forma inmediata insumos químicos y espumígenos de gran porte que excedían el stock habitual de los cuarteles.
Respecto al panorama actual, el funcionario explicó que, si bien la fase crítica de extinción culminó pasadas las 20:30 horas del martes, durante este miércoles continuaron las labores de remediación y peritaje. Equipos del Ministerio de Medio Ambiente se hicieron presentes para evaluar el impacto en el suelo, mientras cuadrillas de la propia empresa avanzan en el trasvase y neutralización de los líquidos confinados en las bateas de contención.
Por último, Espíndola lamentó el trágico desenlace que le costó la vida a Rubén Omar Correa y Matías Edgardo Díaz, además de las graves quemaduras sufridas por otros operarios: “Uno sale a trabajar para llevar el sustento a la familia y que este tipo de incidentes se cobren vidas es trágico y muy lamentable. El cordón industrial tiene altos estándares de control y minimización del riesgo, pero cuando un incidente escala, los peligros son mayúsculos y exigen una respuesta inmediata”.

