La situación de la infraestructura vial en el Gran Rosario y el interior santafesino ha llegado a un punto crítico de no retorno. Así lo manifestó Adrián Biyovich tras su regreso de una movilización federal hacia el Ministerio de Economía de la Nación. El reclamo, que unió a jefes comunales de diversos signos políticos, puso el foco en la Ruta 34, la A012 y la desidia estatal que se cobra vidas a diario.
«Lo que estamos viviendo es la retirada del Estado Nacional», sentenció Biyovich. «Hoy pagamos entre 400 y 500 pesos por cada litro de combustible en concepto de impuestos creados específicamente para la reparación de rutas, pero Nación se queda con ese dinero y no envía ni el material para tapar un bache».
El deterioro exponencial de la Ruta 34
Al analizar el estado de las calzadas, Biyovich explicó técnicamente por qué la situación empeora día tras día. «La última repavimentación real de la Ruta 34 fue en 2015. Durante los gobiernos posteriores se hicieron reparaciones, pero ahora no se hace nada. Cuando un bache pequeño no se tapa, afloja la base de la ruta y la destrucción se vuelve exponencial. Cuesta más dinero y lleva más tiempo repararlo después».
La entrevista se dio en un contexto de luto regional, tras el reciente vuelco y tragedia fatal en la Ruta 34 que se cobró la vida de una familia. «Viven en oficinas de Buenos Aires y no entienden que la gente que se mata, se mata en nuestros pueblos», fustigó.
Federalismo en crisis y centralización de recursos
Biyovich también se refirió a la intención del Gobierno Provincial de hacerse cargo de trazas nacionales como la A012. Si bien no se opuso a la idea de la gestión local, alertó sobre una trampa financiera: «Se está dando una centralización de recursos total. Si cada vez que Nación se retira, la Provincia o el Municipio deben cubrir ese hueco con fondos propios, tarde o temprano va a faltar plata para salud o educación, que son nuestras obligaciones directas».
Sin respuestas en Buenos Aires
A pesar de la magnitud de la marcha, que nucleó a intendentes de todo el país preocupados por el desplome de la coparticipación y la obra pública, la recepción por parte del Gobierno Nacional fue gélida. «No nos atendió nadie. Solo dejaron entrar a un representante por provincia para entregar el petitorio, pero no hubo ninguna respuesta oficial. Es una falta de federalismo absoluta», concluyó.



