Cada vez que aparece una enfermedad sobre la faz de la Tierra, una de las palabras que desarrolla mayor ansiedad es “vacuna”, entendiéndose como tal al desarrollo de un producto químico que permita acabar con el mal, muchas veces entendiéndola como una “solución mágica” de la mano de la desinformación que lamentablemente genera y rodea a este tipo de manifestaciones.

    Lógicamente los entendidos en la materia de todas partes del planeta se disponen a trabajar para encontrar esa vacuna, esa solución que permita también disminuir el escenario de psicosis que se plantea aunque no muchas veces se logre entender el tiempo que insume la investigación, el desarrollo, la prueba, la producción y la aplicación de la dosis, tiempos que no condicen con el reloj de cada persona.

     Como siempre, para acabar con las suspicacias y las malas informaciones hay que consultar a los entendidos de cada materia, y en nuestra región decidimos consultar a Pilar Cisana, licenciada en Biotecnología y becaria doctoral de CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario, quien nos brindó precisiones acerca de cómo se encuentra el proceso de conocimiento de este mal y cómo se desarrollan las investigaciones para poder encontrar “la cura” y con ello controlar y disminuir la incidencia de la pandemia, además de indicarnos cómo es el proceso para «la fabricación» de una vacuna.

    En una conferencia virtual brindada a mediados del mes pasado, la Organización Mundial de la Salud señaló que unas 300 vacunas se encontraban en fase de ensayos y que se aguardaba que para fines de este año pueda haber cientos de millones de dosis disponibles para su aplicación. Hoy día 6 de esas vacunas se encuentran avanzadas, es decir con testeos en humanos o a punto de esta etapa.

 

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Por h8000024