Una conjunción de inconvenientes en las principales vías de acceso a la zona portuaria coloca nuevamente a Ricardone en el ojo de la tormenta, ya que la multiplicación del tráfico en toda su área, especialmente el pesado, prácticamente divide en dos a la localidad.
En el día de ayer se efectuaron diversos trabajos de controles de documentación vehicular y ordenamiento del tráfico en un operativo conjunto entre personal policial, la Comuna y la Agencia Provincial de Seguridad Vial, el cual volverá a repetirse y de forma periódica, teniendo lugar el mismo en el ingreso desde el sector este.
Ricardone se ha convertido en un cuello de botella por dos razones principales, las cuales son similares. La primera de ellas es la obra de reparación en la RN 34 en el ingreso a Rosario, lo cual impide el paso de vehículos de gran porte y optándose el paso en gran parte por la RN A012. La segunda causa es el corte total en la RP S-25, la cual nuevamente será sometida a reparaciones, recordando que durante el 2015 fue realizado el pavimento en su totalidad aunque evidentemente las tareas no fueron bien hechas o los materiales utilizados no eran los correctos.
Lo cierto es que los ricardonenses ven nuevamente el ejido urbano como sucedía en años anteriores, partido prácticamente en dos, con el serio peligro y todos los inconvenientes que acarrea esta repetida situación. Esperamos entonces que las obras se hagan pronto, y que por una buena vez por todas se hagan bien.
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