A punto de cumplir 33 años de su creación, compartimos el trabajo que en discapacidad y rehabilitación lleva adelante el CEDIF, Centro del Discapacitado de Funes.
Su titular Diego Murillo nos cuenta todo lo relacionado a las prestaciones y servicios.

El próximo 25 de marzo no será un día más para la comunidad de Funes. El Centro de Discapacidad y Rehabilitación (CEDIF) celebrará su 33° aniversario, una trayectoria que comenzó en 1993 gracias al impulso de la familia Quintana y que hoy, bajo la presidencia de Diego Murillo, se consolida como un pilar fundamental para la región.

En diálogo con Canal 4 Regional, Murillo destacó que el trabajo de la institución trasciende la rehabilitación física. «Apuntamos a la reinserción social, deportiva y laboral«, afirmó, subrayando que el objetivo final es que la sociedad deje de mirar la discapacidad «de reojo» y comience a integrar a las personas en todos los ámbitos de la vida cotidiana.

Actualmente, CEDIF no solo cumple su función terapéutica, sino que se ha convertido en un centro logístico clave. Tras los problemas edilicios que afectaron a dependencias públicas de la ciudad hace casi un año, la ONG abrió sus puertas para albergar a la Junta Evaluadora de Discapacidad, facilitando así los trámites administrativos de los vecinos en un entorno que cumple con todas las condiciones de accesibilidad y equipamiento.

A pesar del crecimiento, la institución atraviesa un momento crítico en lo que respecta a su infraestructura. Si bien se han realizado tareas de pintura y mantenimiento estético, las intensas tormentas recientes han dejado al descubierto fallas graves en los techos.

«Necesitamos un arreglo integral«, explicó Murillo con preocupación. Las filtraciones están afectando seriamente el depósito donde se guardan los elementos ortopédicos, herramientas vitales para el tratamiento de los pacientes. La acumulación de agua en la cubierta del edificio representa un riesgo constante que la comisión directiva busca resolver de manera urgente.

El presidente de la comisión también hizo hincapié en el factor humano. El personal administrativo y los profesionales trabajan «con mucho amor y predisposición», supliendo con vocación las dificultades económicas que hoy impiden abonar salarios competitivos para mantener un equipo interdisciplinario estable a largo plazo.

El sueño de Murillo es ambicioso: que CEDIF pueda transformarse en un hospital escuela de rehabilitación mediante convenios con el municipio y la provincia, permitiendo el acceso a quienes no cuentan con obra social o prepaga.

Para hacer frente a los costos de reparación y mantenimiento, CEDIF ha lanzado una campaña de captación de socios. La comunidad puede colaborar con una cuota mensual de $4.000 a través de débito automático.

«Es un trabajo arduo donde cada granito de arena cuenta«, concluyó Murillo, invitando a los vecinos a ponerse en contacto a través de las redes sociales de la institución.