La planta de acopio, en desuso desde hace más de 15 años y símbolo del desarrollo ferroviario y cerealero de la ciudad, será desmontada por razones de seguridad. Los trabajos demandarán al menos tres meses.

Los viejos silos ubicados en la intersección de Pellegrini y Fray Luis Beltrán, un sitio emblemático de la historia productiva local, comenzaron a ser desmontados en los últimos días. Se trata de la antigua planta de acopio de la firma Roberto Amsler, que llevaba más de 15 años fuera de funcionamiento.

En diálogo con Canal 4 Regional, Marcelo Bengoechea, socio gerente de la planta y descendiente de la familia Amsler, repasó la importancia histórica del lugar y explicó los motivos del desarme. “La casa se inaugura en 1860 como ramos generales y, a principios del siglo XX, se incorpora el rubro de acopio de cereales. Ahí se adquiere este predio sobre Pellegrini y se monta la planta, fundamentalmente por la cercanía a las vías, ya que en ese momento el ferrocarril era el principal medio de transporte”, recordó.

Con el paso del tiempo y los cambios en la logística del sector, la planta quedó en desuso. “Hace unos 15 años que no se utiliza. La Municipalidad ya nos había pedido que, cuando se pudiera, se empezara a desarmar para no correr ningún tipo de peligro. Por eso ahora se tomó la decisión de avanzar con el desmontaje”, explicó Bengoechea.

Los trabajos se realizan con grúas y tareas en altura, cumpliendo con todas las normas de seguridad vigentes. “Puede haber ruidos y movimiento en la zona, pero es algo normal. Pedimos disculpas a los vecinos; la idea es no causar más inconvenientes”, señaló. En cuanto a los plazos, estimó que el proceso demandará al menos tres meses, aunque podría extenderse debido a la complejidad de la estructura.

Respecto al futuro del predio, Bengoechea indicó que por el momento no hay un proyecto definido. “Ahora se va a desmantelar todo, se dejará el lugar limpio y en condiciones, y después se verá qué se hace más adelante”, afirmó. El material retirado será gestionado por la empresa a cargo del desarme, sin generar costos adicionales para la firma.

Finalmente, el socio gerente reconoció que el cierre definitivo de esta etapa despierta emociones encontradas. “Es un lugar muy significativo, fue la primera planta urbana de la ciudad. Yo lo viví, muchos productores de Roldán también. Cada lugar tiene su recuerdo, pero todo tiene una etapa y esta ha llegado a su fin. Quedará para la historia”, concluyó.