Cada vez más personas y familias se suman a la idea del compostaje y por ende podemos observar con más frecuencia en nuestra región las denominadas composteras, en un esfuerzo no solamente para reducir los residuos verdes y los orgánicos sino principalmente con el objeto de reconvertirlos en un material de suma utilidad para diversos proyectos especialmente vinculados con la horticultura.
Pero ¿qué es el compost? Se lo define como un producto propio del reciclado de los residuos orgánicos generados a diario; y tiene varios puntos positivos como la propia reducción del volumen de residuos, su reconversión en un material que mejora la productividad de los suelos, la viabilidad económica de su producción y la incidencia en el cuidado medioambiental ya que origina menor uso de fertilizantes y mayor resistencia del suelo a las erosiones pluviales y eólicas, además de reciclar y generar nutrientes y de regular el stock de carbono.
Para escapar del plano teórico, nos fuimos a la practicidad brindada por Mario Parodi, miembro del Club de Huella Ecológica, quien nos explicó cómo se hace el compostaje en casa, teniendo en cuenta que esta época del año es muy propicia por la generación de la base seca a través de las hojas caídas. A ello se le pueden sumar residuos orgánicos habituales como yerba, frutas, verduras, café y cáscara de huevos, entre otros.
.
.



