El Club Atlético Funes fue una de las instituciones deportivas de nuestro país que se hicieron eco sobre el caso que conmociona a la opinión pública como lo es el asesinato de Fernando Báez Sosa ocurrido en la ciudad de Villa Gessell y cometido por un grupo de jugadores de rugby que militan en un club de Zárate.
Al respecto dialogamos con el dirigente Carlos Dainotto, quien hizo hincapié en la diferencia entre un jugador de rugby y un rugbier, además de repudiar este hecho y otros sucesos de violencia relacionados en el tiempo, citando además que estas conductas se contradicen con los valores que se tratan de inculcar no sólo en el juego sino en el comportamiento en la vida en general.
A continuación transcribimos el comunicado emitido:
Ante los hechos de público conocimiento, desde el Club Atlético Funes y la Subcomisión de Rugby, queremos manifestar nuestro total rechazo a las conductas violentas dentro y fuera de la cancha.
Ningún deporte fomenta la violencia, y el rugby no escapa a este concepto, muy por el contrario, pregona valores y conductas que, lamentablemente, hoy son escasas en nuestra sociedad, tales como: honestidad, compañerismo, respeto, esfuerzo por llegar a una meta, trabajo en equipo, entre muchas otras.
Practicamos un deporte de contacto, no un deporte violento. Nos enseñan desde chicos que sin un equipo contrario no podemos jugar, por lo que hay que respetarlos. Son nuestros rivales por 80 minutos, no nuestros enemigos. Sin un árbitro también es imposible jugar, pues es él quien nos ordena; por ello merece nuestro respeto.
Estamos entrenados para ser fuertes, golpearnos y aguantar. Somos conscientes del daño que podemos ocasionar. Es por eso que el reglamento es cada vez más severo en cuanto a acciones de juego peligroso, donde la integridad del jugador es un valor fundamental.
No se tolera golpes de puño, patadas y ningún tipo de violencia sea verbal o física. Tales conductas acarrean la expulsión directa y sanciones de hasta 99 años sin poder jugar.
Y aun así tenemos que encontrarnos con estos lamentables titulares que nos llenan de dolor.
Son ciertos sectores sociales los que creen que tienen derechos por sobre los demás y que pueden hacer y deshacer las cosas a su gusto. Total, de una forma u otra consiguen impunidad. Por desgracia en gran parte de los casos realmente no pasa nada.
El rugby no está exento de esa calidad de gente.
Fernando Báez Sosa merece justicia, y para ello estos jugadores de rugby que lo golpearon hasta la muerte, deben ser castigados.
Esperamos que se haga justicia.
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