Desde la Red de Clubes advierten que el 2025 cerró con un 70% de falta de pago en las cuotas. Rocío Bentos, referente del sector, aseguró que las instituciones están becando masivamente a deportistas cuyos padres perdieron el empleo para evitar que queden en la calle.

La situación económica nacional ha vuelto a poner a los clubes de barrio en una encrucijada histórica. Lo que antes se consideraba una morosidad «manejable» (del 20% o 30%), hoy ha escalado a niveles alarmantes, poniendo en riesgo la sustentabilidad de las instituciones y, lo que es más grave, la contención social de miles de niños y adolescentes.

Rocío Bentos, integrante de la Red de Clubes, trazó un panorama sombrío pero resiliente sobre la actualidad que atraviesan las entidades: “Cerramos el 2025 con un 60% o 70% de morosidad, dependiendo del club. Se profundizó en enero y recién en febrero, con el regreso de las competencias federadas, vimos un leve repunte, pero la realidad es que a las familias les cuesta horrores pagar cuotas que son mínimas”.

El club como refugio: «Que no se vayan por dinero»

Ante la pérdida de empleos y el recorte en el presupuesto familiar, muchos padres optan por dar de baja las actividades deportivas. Desde la Red de Clubes lanzaron un pedido desesperado pero solidario: que no saquen a los chicos de los clubes.

“Nos pusimos de acuerdo entre todos los dirigentes: si el problema es económico, por favor acérquense a hablar. Estamos analizando caso por caso y becando a los deportistas. Los profes están predispuestos a entender. Lo que no queremos es que el niño pierda su espacio de contención”, enfatizó Bentos.

Finanzas al límite: sobrevivir sin poder construir

La estructura de costos de un club de barrio es simple pero implacable. Las cuotas sociales —que varían según la infraestructura desde los $4.000 hasta los $20.000— se calculan exclusivamente para cubrir los gastos corrientes obligatorios:

  • Servicios básicos: Luz, gas y agua (con fuertes incrementos).
  • Seguridad y Salud: Seguros de responsabilidad civil y áreas protegidas de emergencias médicas.
  • Mantenimiento: Gastos operativos mínimos para que el club siga abierto.

“Hoy lo más triste es que los clubes de barrio no estamos pudiendo realizar obras con el ingreso genuino del socio. Todo lo que entra se va en pagar los servicios para no cerrar”, lamentó la dirigente.

Un llamado a la comunidad

Para la Red de Clubes, el valor de la institución va más allá de lo deportivo; es una cuestión de valores y lazos que perduran toda la vida. “En el club se unen bajo una misma camiseta y una misma arenga. Por eso, le pedimos a la familia que, aunque sabemos que ante la crisis se recorta por lo más delgado, no lo hagan con el club. Para todo se encuentra una solución, pero los chicos tienen que estar adentro”, concluyó Bentos.