La ciudad de Funes posee en la zona oeste, sobre calle Las Tunas, colectora de la Ruta Nacional 9, uno de los santuarios más grandes de nuestra región en homenaje a una de las figuras míticas más veneradas de las creencias populares como lo es el Gauchito Gil.
Cada 8 de enero se conmemora el fallecimiento de Antonio Mamerto Gil Núñez, un personaje de gran devoción en la cultura pagana de nuestro país y que como tal guarda gran recelo por parte de las religiones tradicionales, particularmente el catolicismo.
La historia dice que nació en el siglo XIX cerca de Mercedes, Corrientes. Algunos lo tildaron de cuatrero, fugitivo de la ley; para otros, era un Robin Hood de carne y hueso, un justiciero. Fue muerto en 1878 a pocos kilómetros de su tierra natal al ser castigado por desertor en la guerra civil entre autonomistas y liberales, militando en los primeros (por ello el color rojo que acompaña su figura). Se dice que le advirtió a su verdugo que al volver a su hogar iba a encontrar a su hijo agonizando y que para salvarlo debía rezar por él para salvarlo.
Su culto se fue extendiendo por el tiempo, calculándose que en el día de ayer entre 250 a 350 mil fieles se acercarían a Mercedes para rendirle homenaje. En el santuario de Funes nos encontramos con Loli, viuda de Amor Ojeda, quienes construyeron la edificación por una promesa realizada por su esposo. Loli se encarga de mantener el santuario y nos contó la historia del mismo. En plena promesa nos encontramos con José Verón, padre e hijo del mismo nombre, quienes también nos narraron su devoción por el llamado “Santo del Pueblo”.
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