Gisela Wild, presidenta de la Cooperativa de Energía Eléctrica y Consumos de Ibarlucea, analizó el panorama del sector. Destacó el liderazgo argentino a nivel mundial y la necesidad de diferenciar las cooperativas de servicios de otras estructuras productivas.

En el marco de las celebraciones por el Día Internacional del Cooperativismo, que se conmemora cada primer sábado de julio, la presidenta de la Cooperativa de Energía Eléctrica y Consumos de Ibarlucea, Gisela Wild, reflexionó sobre el impacto y la realidad de este modelo económico en la región y el mundo.

Wild enfatizó que provincias como Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Entre Ríos llevan el asociacionismo impregnado en su trayectoria histórica:

«Siempre decimos que en el ADN del desarrollo de nuestras provincias está el cooperativismo y el mutualismo. Es un modelo económico con características democráticas donde el centro no es la acumulación del capital, sino el beneficio de las personas».

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Una estructura integrada con sello argentino

La referente local explicó cómo se organiza el sector a nivel global, trazando un paralelismo con las ligas y federaciones deportivas. Las entidades de base se agrupan en federaciones y confederaciones, bajo el lineamiento de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), una organización de gran trayectoria mundial que incluso precede a la ONU.

Un dato de gran relevancia es que el actual presidente de la ACI es un argentino, Ariel Guarco, quien además lidera una cooperativa eléctrica en Pringles (Buenos Aires) y preside la Confederación Argentina de Cooperativas (Cooperar). «Para nosotros es como nuestro ‘Papa cooperativo’ y representa un verdadero orgullo para el país», señaló Wild.

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Argentina, referente en servicios públicos

A diferencia de lo que ocurre en gran parte de Europa o el resto del mundo, donde el cooperativismo destaca principalmente en el sector de ahorro y crédito, Argentina es pionera en el desarrollo de cooperativas de servicios públicos (como electricidad, agua y conectividad) y de vivienda. Este fenómeno de gestión de servicios esenciales bajo el formato cooperativo es compartido por muy pocos países, entre ellos Brasil, Bolivia, Costa Rica, Estados Unidos y, en menor medida, Chile y España.

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Romper con la estigmatización del sector

Uno de los desafíos actuales que remarcó la presidenta de la entidad es la desinformación o el prejuicio que a veces rodea al concepto de «cooperativa«. Wild advirtió que el modelo muchas veces sufre de cierta estigmatización en los grandes medios nacionales, donde suele vinculárselo de manera exclusiva a planes sociales o cooperativas de trabajo nacidas en momentos de crisis.

«Nos pasa a veces en el mismo pueblo con gente que viene a vivir desde grandes ciudades como Rosario; no están habituados a este sistema, confunden una cooperativa de servicios con una de trabajo y vienen a pedir empleo. Por eso es vital el rol de los medios locales para visibilizar lo que realmente significamos las cooperativas en el interior del país: empresas eficientes que crean riqueza, generan puestos de trabajo genuinos y reinvierten en la comunidad».