Con el notable perfil bajo que lo ha caracterizado durante toda su vida y trabajando en un significativo proyecto al servicio de la comunidad, el roldanense Eduardo Schwank transcurre sus días a un año y medio de su retiro de la práctica profesional de tenis. Eso sí, la raqueta es su vínculo y su motor en esta trascendente labor en la que está embarcado.
La Fundación Estar, que él mismo encabeza, viene desarrollando un trabajo junto a chicos con capacidades diferentes para que a través del tenis se integren con la sociedad. “Creo que va a ser un gran año”, expresó Eduardo, al señalar que su objetivo es que más chicos puedan sumarse a esta iniciativa e instando a que los clubes y las localidades abran sus mentes para acompañar y replicar esta propuesta de integración.
En esta temporada de nuevos desafíos, la Fundación Estar Eduardo Schwank se encuentra nuevamente trabajando codo a codo con la Fundación Guillermo Coria y la Fundación Jugando Hacia El Futuro con un nuevo fin: el de poder enseñar clases tenísticas en las zonas más carenciadas, una labor que merece todo nuestro apoyo para la construcción de un mañana para nuestros jóvenes.
Por otra parte, como ex integrante del Seleccionado (14 partidos tiene en su haber defendiendo los colores patrios), hizo un análisis sobre la tan ansiada conquista de la Ensaladera de Plata en el 2016 y la abrupta reciente caída ante Italia en la primera defensa de la Copa Davis. Eduardo bancó al equipo argentino rescatando todo su coraje y su juego, y aventuró que este 2017 será un año de transición pero que “Argentina tiene buen material para lo que se viene”.
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