La comunidad del "Colonias San Jerónimo" vivió jornadas de mucha emoción con títeres, rimas, un abrazo simbólico a la institución y un reconocimiento especial al trabajo diario de las maestras jardineras.

La comunidad educativa del Jardín de Infantes Nº 258 «Colonias San Jerónimo« vivió días de mucha alegría al conmemorar de manera conjunta la Semana de los Jardines de Infantes, el Día de la Maestra Jardinera y el 26º aniversario de la institución.

Durante los festejos, las distintas salitas disfrutaron de propuestas culturales y lúdicas. Tuvieron la visita de la titiritera Cecilia Piazza, quien presentó la historia de «El Gigante», y de la autora y cuentacuentos Roxana Morí, que regaló a los niños divertidos juegos con rimas, aportando la magia de la literatura a la edad preescolar.

Uno de los momentos más convocantes fue el «abrazo simbólico» que se realizó al edificio del jardín. Con globos, la participación activa de los padres y mucho ruido, la iniciativa buscó visibilizar la importancia del nivel inicial. «Somos el primer eslabón de la infancia y todavía hay instituciones que no nos visibilizan«, remarcó la directora Claudia Faoro, destacando la necesidad de hacer oír su voz.

El cariño de la comunidad no se hizo esperar. La institución recibió paneles llenos de mensajes afectuosos y creativas rimas por parte de las familias. Desde el cuerpo docente expresaron que este tipo de detalles, junto con los logros diarios de los chicos y los espontáneos «te amo, seño«, son la mayor satisfacción y el mejor reconocimiento a su labor.

En un contexto donde la tecnología ocupa gran parte de la atención, desde el Jardín subrayaron la importancia de su rol socializador. Destacaron que es un espacio fundamental para que los niños aprendan a compartir, a escucharse, a mirarse a los ojos y a respetar a sus pares y docentes, alejándolos por un rato de las pantallas para disfrutar del juego físico y el movimiento.

Para coronar el 26º aniversario, la mañana del cumpleaños comenzó con una sorpresa: la visita de una simpática bruja que, utilizando un poco de «magia«, hizo aparecer una colorida torta con forma de gusano que los propios alumnos se encargaron de decorar, cerrando así una semana verdaderamente inolvidable para todos.