Entre los males que castigan a nuestra región más allá de lo que tiene que ver en sí con la emergencia sanitaria que provocan tanto el Covid-19 como el dengue, existen dos problemas que atañen al mismo sujeto: por un lado, el histórico descenso del nivel de las aguas de los grandes cursos, especialmente el Paraná; y por el otro, el altísimo grado de depredación de los peces, particularmente el caso de los surubíes entre otras especies.

    Por ello dialogamos con Fabio Benvenutti, integrante de la agrupación Somos Río, acerca de esta situación, particularmente la segunda, donde han elevado un petitorio al Ministerio de Medio Ambiente para que tome cartas en el asunto repudiando “la descontrolada depredación de la fauna ictícola de los ríos Paraná y Paraguay”, reconociendo con cierta desazón que el Estado poco y nada ha hecho para revertir esta realidad.

    En el tema de la bajante Benvenutti estimó que se conjugan con cuestiones: el cierre de las represas en Brasil, que por caso provocaron que se sequen las Cataratas del Iguazú y que Yaciretá recibe menos de la mitad de agua, y la falta de lluvias en toda la cuenca, precipitaciones que han mermado notablemente en los últimos dos años.

    De acuerdo a las mediciones efectuadas por Prefectura Nacional sobre el río Paraná en los primeros minutos de este jueves, la altura en la ciudad de Rosario se encontraba estacionaria con apenas 55 centímetros luego de haber alcanzado ayer miércoles la marca de los 40 centímetros.

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