La ciudad de Roldán celebra una noticia que llena el corazón: el regreso de Yolanda Ortiz a su hogar. Tras meses de incertidumbre y una carrera contra el tiempo para conseguir una prótesis especial de altísimo costo, «Yoli» finalmente fue operada en Buenos Aires con resultados que superaron las expectativas médicas más cautelosas.
En diálogo con Canal 4 Regional, Yoli no pudo contener la emoción al relatar el proceso: “Estoy muy agradecida con toda la gente, la familia, los amigos y la prensa que siempre me acompañó. Fue un éxito total y valió la pena cada esfuerzo”, afirmó desde su casa, donde ya comenzó a dar sus primeros pasos con la ayuda de un andador.
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Una cirugía de alta complejidad
La intervención fue sumamente delicada debido al estado de sus huesos, que no permitían una prótesis convencional. “Mis huesos estaban muy comprometidos, no tenía rótula ni nada. El médico me explicó que era una prótesis especial que va introducida dentro de la médula de la tibia y del fémur”, detalló.
Yoli reveló que el riesgo de amputación fue una posibilidad real hasta último momento: “Incluso corría el riesgo de un bypass o de perder la pierna porque la lesión estaba pegada a la arteria femoral, pero gracias a Dios y a la pericia de los médicos, no fue necesario”.
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El poder de la solidaridad roldanense
Para llegar a este día, la comunidad de Roldán realizó un esfuerzo sin precedentes. A través de rifas, eventos y donaciones particulares, se logró reunir los 9 millones de pesos necesarios para costear la cirugía y la prótesis, a la que Yoli define cariñosamente como «la Ferrari de las piernas«.
En este sentido, recordó que el próximo sábado 25 de abril se realizará el sorteo final de la rifa de la moto por Lotería Nacional. “Quedan muy pocos números. Aunque el objetivo principal ya se cumplió, la moto se sortea sí o sí. Si el número no está vendido, se volverá a sortear hasta que salga. Es mi forma de agradecer la transparencia y el apoyo de todos”, aseguró.
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El camino de la rehabilitación
Ahora, el nuevo desafío de Yoli es la recuperación. Actualmente realiza sesiones de kinesiología a domicilio con Ana Catraro, pero no descarta una internación breve en un centro especializado para acelerar el proceso. El próximo martes 28 deberá viajar nuevamente a Buenos Aires para un control postquirúrgico y el retiro de las grampas.
“Estuve un año y medio en silla de ruedas. Hoy camino, despacito, pero camino. Mi fe estaba puesta en Dios y en el médico, y acá estoy”, concluyó con una sonrisa que resume la victoria de toda una comunidad.



