En un contexto donde la virtualidad ya no es una opción sino una realidad inevitable, el Dr. Nicolás del Mastro planteó una mirada crítica y necesaria sobre cómo los entornos digitales están moldeando la subjetividad y los riesgos de los más jóvenes. Según el especialista, las características del consumo digital actual —hiperconectividad, aceleración y multifunción— generan un escenario de vulnerabilidad extrema para quienes aún no han madurado su capacidad de gestión del tiempo.
«Hoy todos escuchamos audios más rápido, vemos reels más rápido… esta demanda de mayor tiempo de exposición, sumada a un algoritmo que capta nuestra atención permanentemente para vendernos algo, crea una tormenta perfecta cuando se expone a un niño que no tiene desarrollada su capacidad de autolimitación», explicó Del Mastro en diálogo con Canal 4 Regional.
De la «mala junta» a la instigación al suicidio
Del Mastro comparó los peligros actuales con advertencias de generaciones pasadas: «Cuando nuestros abuelos nos decían ‘cuidado con la mala junta’, en la virtualidad ocurre lo mismo. No es una red internacional conspirativa ni un ‘lobo solitario’; es un proceso que empieza chiquito, como una bola de nieve».
El especialista enumeró los riesgos crecientes que detectan desde la Fundación Alameda:
- Captación y desaparición: Contactos de adultos con fines ilícitos.
- Difusión de material: Circulación de contenido privado sin consentimiento de los menores.
- Instigación al suicidio: Un escalón doloroso y grave vinculado a grupos cerrados que fomentan el aislamiento y la autoconfirmación de pensamientos negativos.
El fin del «living» compartido: La pantalla en soledad
Uno de los cambios culturales más profundos que señaló Del Mastro es el paso de la pantalla compartida en el espacio común de la casa (como el televisor en el living) a la pantalla individual y aislada. «Hoy cada uno está en su ámbito, solo con la pantalla. En esa soledad, necesitamos que los chicos tengan herramientas para saber cuándo poner un límite», analizó.
Respecto a las medidas gubernamentales, como la restricción del celular en las aulas en la provincia de Santa Fe, el doctor valoró la intención pero advirtió que el desafío continúa fuera de la escuela: «La discusión no es prohibir todo el tiempo, sino fomentar y alternar tiempos distintos a la pantalla«.
El rol del adulto: Acompañar sin invadir
Del Mastro instó a los padres y tutores a involucrarse en el ecosistema digital de sus hijos. «Necesitamos saber qué es Roblox, entender por qué Duolingo manda mensajes que parecen ‘novios celosos’ exigiendo conexión, o cómo funcionan las promociones permanentes de aplicaciones de compras como Temu o Shein«, detalló.
Recomendaciones finales para las familias:
- Acordar momentos: Establecer en qué horarios se entrega el celular o qué herramientas se comparten.
- Vigilar la desproporción de edad: Estar alertas a canales de chat cerrados donde adultos interactúan con menores.
- Respetar la intimidad pero acompañar: Poner límites claros sobre la exposición y la calidad del contenido consumido.
«Necesitamos un adulto responsable que respete la intimidad pero que ponga fronteras. Si no acompañamos esa virtualidad, los pibes quedan desprovistos de cuidado en un lugar donde pueden pasar las mismas cosas feas que en el mundo presencial», concluyó.



