La pasada semana una noticia había suscitado la atención de la región cuando fue descubierto, por así decirlo, un puerto seco y húmedo en un predio ubicado en la Ruta Provincial 10, en jurisdicción de la localidad de Ricardone, en un allanamiento llevado a cabo por parte de la Agencia de Investigación Criminal.
El allanamiento en sí, donde se encontraron cinco galpones y varios silos con una quincena de personas cumpliendo labores y donde se acopiaban gran cantidad de cereales de origen ilegal, mismo origen para 70 mil litros de gasoil y 25 mil litros de fertilizantes, además de camiones y acoplados con cargas, chimangos y cintas sinfín para descargar los cereales, $750 mil en efectivo, una veintena de teléfonos celulares y un rifle modificado a carabina cal. 22, no se encontraba dentro de una investigación sobre el tema sino que muy por el contrario se intentaba dar con el paradero de uno de los implicados en el asesinato del ex barra leproso Marcelo “Coto” Medrano, ultimado a balazos en la noche del jueves 10 de septiembre en Granadero Baigorria.
El buscado era el hermano del policía Gabriel Mario Godoy, quien se encuentra detenido por esta causa pero cuyo nombre se hizo tristemente célebre al ser imputado (y luego absuelto) por el crimen y la desaparición de Paula Perassi ocurrido justamente nueve años antes de este allanamiento. El hermano de Godoy, de alias “Dani”, es el principal sospechoso de la muerte de Medrano debido a la lucha por liderar el negocio del narcomenudeo en todo el Cordón Industrial.
No solamente allí culminan los vínculos de este relato demasiado turbio sino que también hay que nombrar al comisario retirado Carlos Ávalos, titular de la extinta Área de Inteligencia de la Agrupación de Unidades Especiales de San Lorenzo hasta principios del 2011 y quien fue señalado como el propietario del predio de acopio ilegal. Ávalos también está mencionado en la causa Perassi pero esta vez testificando en defensa de su par Daniel Puyol.
En entrevista con LT8, el fiscal Aquiles Balbis indicó que no se halló vínculo alguno entre el funcionamiento del puerto seco y húmedo con el crimen de Medrano. La Agencia de Investigación Criminal desmanteló sus instalaciones ya que no se pudo justificar las actividades que allí tenían lugar, sin que existieran cartas de porte o documento alguno, secuestrando además material fílmico de interés para la causa.
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