REGIÓN NÚCLEO: EL IMPACTO DE «EL NIÑO», EL BALANCE HÍDRICO DE OCTUBRE Y LA PROYECCIÓN RÉCORD PARA LA CAMPAÑA DE TRIGO
En diálogo con Informe Regional por Canal 4 Regional, el jefe de la Guía Estratégica del Agro de la Bolsa de Comercio de Rosario, Ing. Cristian Russo, analizó el comportamiento climático en la zona central. Pese a que se esperaba un octubre más cálido y lluvioso, predominaron temperaturas inusualmente bajas —con heladas tardías y mínimas de hasta 4 °C— y precipitaciones por debajo de la media que retrasaron la siembra de soja. Sin embargo, el clima frío benefició el llenado de grano del trigo, proyectando rindes de 43 qq/ha en la región núcleo y una cosecha nacional cercana a los 24 millones de toneladas, una de las tres mejores de la historia argentina.

El comportamiento de las variables agroclimáticas durante el inicio de la primavera continúa desconcertando a los especialistas y productores agropecuarios de la región central. En una entrevista concedida a Informe Regional por la pantalla de Canal 4 Regional, el ingeniero Cristian Russo, jefe de la Guía Estratégica del Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), brindó un pormenorizado informe sobre la disponibilidad de agua en los suelos, el atraso en la manifestación plena del fenómeno «El Niño» y el promisorio horizonte que atraviesa el cultivo de trigo.
«Estábamos esperando un octubre característico de El Niño, es decir, con mucha humedad, lluvias abundantes y calor. Sin embargo, el mes está terminando por debajo de los promedios históricos en la región central, con registros muy escasos el último fin de semana de apenas 8 a 10 milímetros. A esto se suma el factor térmico: estamos teniendo temperaturas mínimas de entre 4 y 6 grados, e incluso registramos una helada tardía el 20 de octubre que sorprendió a todos», detalló el especialista. Según explicó Russo, la acción del fenómeno se encuentra moderada o «atada» por la influencia de un océano Atlántico frío y patrones de circulación atmosférica del este que impiden el ingreso directo de masas cálidas y húmedas hacia el centro santafesino y cordobés.
A pesar de este déficit de precipitaciones y del consecuente freno en el inicio de la siembra de soja —que debió recalcularse y demorarse a la espera de que el suelo alcance la temperatura adecuada—, el escenario meteorológico resultó altamente beneficioso para el trigo. Las bajas temperaturas ralentizaron las etapas de desarrollo y favorecieron un óptimo llenado de espigas, asemejando las condiciones productivas locales a las del sudeste bonaerense.
«Las bajas marcas térmicas son una gran noticia para el cereal. Estamos proyectando para la región núcleo rindes medios en torno a los 43 quintales por hectárea, números muy superiores al promedio histórico. A nivel nacional, las estimaciones se ubican en casi 24 millones de toneladas, lo que convertiría a este ciclo en la tercera mejor campaña triguera de la historia argentina», remarcó Russo. En ese contexto de particularidades, destacó el arribo del primer lote oficial de trigo a los molinos, procedente de la localidad cordobesa de Florencia, un hecho infrecuente dado que los primores suelen originarse en el Chaco o Santiago del Estero, zonas donde las cosechas también se vieron retrasadas por el clima fresco.
Por último, consultado sobre la situación hídrica en las zonas costeras y del litoral, Russo aclaró que los anegamientos en márgenes e islas no responden a temporales locales extraordinarios, sino al escurrimiento de la masa de agua proveniente de las torrenciales lluvias registradas en el sudeste de Brasil. Hacia adelante, el titular de la GEA anticipó que noviembre y diciembre serán los meses determinantes para evaluar si El Niño termina de consolidarse con el aporte hídrico necesario para encarar los cultivos de gruesa.


