Informes del Ministerio de Ambiente confirmaron que el fenómeno fue causado por la falta de oxígeno y la alta carga orgánica tras las intensas lluvias de febrero. Descartaron contaminación por agroquímicos en los tramos estudiados.

El Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de Santa Fe brindó respuestas oficiales ante la preocupación generada por la aparición de peces muertos en el río Carcarañá y la presencia de espuma en el arroyo Colastiné. Según los resultados preliminares de los estudios de laboratorio, el episodio no está vinculado al uso de productos fitosanitarios, sino a procesos naturales desencadenados por las fuertes tormentas de fines de febrero.

Los técnicos de la cartera ambiental tomaron muestras en cinco puntos estratégicos, desde San José de la Esquina hasta la desembocadura en el río Paraná. Los análisis buscaron la presencia de 33 compuestos distintos y los resultados fueron negativos: no se detectaron residuos de fitosanitarios por encima de los límites permitidos.

¿Qué causó la mortandad de peces? 

El informe técnico apunta a un escenario multicausal provocado por las lluvias del 19 y 20 de febrero. El gran volumen de agua caída generó un arrastre masivo de sedimentos y materia orgánica hacia el río. Este proceso produjo:

  • Hipoxia: Una drástica disminución del oxígeno disuelto en el agua.
  • Alta carga bacteriológica: Un incremento de microorganismos que compitieron por el poco oxígeno disponible, afectando directamente a la fauna ictícola.

El caso del arroyo Colastiné 

Respecto a la espuma detectada en el Colastiné, los estudios determinaron que los niveles de detergentes eran bajos. En cambio, se detectó la presencia de proteínas que, al agitarse en la zona de cascadas, habrían favorecido la formación de la espuma superficial.

Desde la provincia recalcaron que se mantiene un monitoreo constante sobre las cuencas estratégicas de la región para garantizar la calidad del agua y prevenir impactos ambientales ante futuros eventos climáticos.