SALUD: CÓMO RECONOCER UN ACV A TIEMPO Y QUÉ MEDIDAS PREVENTIVAS ADOPTAR, SEGÚN EL DR. GUSTAVO RENZ
En diálogo con Informe Regional por Canal 4 Regional, el médico clínico Gustavo Renz explicó las pautas esenciales para identificar de inmediato un Accidente Cerebrovascular (ACV) ante la aparición brusca de síntomas como la desviación de la comisura de la boca, dificultades en el habla o debilidad en las extremidades. El profesional remarcó la urgencia de acudir sin demoras a centros de alta complejidad para reducir secuelas y mortalidad. Asimismo, alertó sobre los ataques isquémicos transitorios como advertencias premonitorias y profundizó en el control estricto de la hipertensión arterial, la alimentación saludable y la actividad física como pilares clave de prevención tanto en adultos mayores como en jóvenes.

El Accidente Cerebrovascular (ACV) constituye una de las principales problemáticas de salud pública a nivel global, tanto por sus altos índices de mortalidad como por la gravedad de las secuelas neurológicas y motrices que genera en los pacientes que sobreviven y demandan prolongados procesos de rehabilitación. En una entrevista brindada a Informe Regional por la pantalla de Canal 4 Regional, el médico clínico Gustavo Renz brindó herramientas prácticas para reconocer los síntomas iniciales de un cuadro agudo y adoptar medidas preventivas a tiempo.
Al describir la naturaleza de la afección, el especialista trazó una analogía directa con la red de cañerías de agua de una ciudad para graficar el comportamiento de las arterias que irrigan el tejido cerebral: «El ACV se divide en dos grandes tipos: el isquémico, que es el más frecuente y ocurre cuando una arteria se obstruye por un coágulo o trombo; y el hemorrágico, generalmente el más grave, que se produce cuando un vaso sanguíneo se rompe y derrama sangre en el encéfalo generando una compresión cerebral».
Respecto a la manifestación clínica, Renz hizo especial hincapié en que el cuadro suele presentarse de forma abrupta e intempestiva. Entre los signos cardinales que deben encender una alarma inmediata en el entorno de la persona, enumeró:
- Alteración del habla: dificultad repentina para modular palabras, balbuceo o imposibilidad de expresarse y comprender.
- Asimetría facial: desviación perceptible de la comisura labial o sensación de tener media boca caída.
- Pérdida de fuerza: debilidad o adormecimiento en un brazo o una pierna, habitualmente manifestado sobre un solo lateral del cuerpo (hemicuerpo).
- Cefalea intensa: dolor de cabeza súbito y muy agudo, especialmente asociado al ACV hemorrágico, que puede derivar en la pérdida de la conciencia.
En este marco, el médico clínico advirtió sobre la importancia del Accidente Isquémico Transitorio (AIT): «Es una situación donde los síntomas aparecen pero remiten espontáneamente en menos de una hora. Lejos de minimizarlo, ese episodio debe tomarse como una señal premonitoria de que un ACV mayor puede desencadenarse en poco tiempo, por lo que requiere consulta médica urgente». Además, recalcó que ante cualquier sospecha se debe activar el sistema de emergencias y trasladar al paciente a un efector de alta complejidad: «No hay que sacar turnos ni esperar; cuanto más rápido se aplique el tratamiento diagnóstico y terapéutico, mayores son las chances de sobrevida y de reducir las secuelas permanentes».
En materia preventiva, el profesional remarcó que un ACV no es una enfermedad que comienza en el instante del ataque, sino el desenlace de factores de riesgo desarrollados de manera silenciosa a lo largo de los años. «La hipertensión arterial es la principal causa. El 50% de los hipertensos desconoce que padece la enfermedad y de la mitad que lo sabe, solo una parte cumple el tratamiento adecuado, dejando apenas un 25% de personas con la presión realmente controlada», subrayó.
A la hipertensión se suman otros factores modificables como la diabetes, el colesterol elevado, el sedentarismo, el sobrepeso, el tabaquismo, afecciones cardíacas como la fibrilación auricular (arritmia que genera coágulos) y el consumo problemático de alcohol y drogas como la cocaína, un desencadenante habitual de eventos cerebrovasculares en poblaciones jóvenes expuestas además a picos de estrés agudo. «La combinación de chequeos médicos regulares, medicación adecuada, dieta equilibrada y ejercicio físico diario es la herramienta más eficaz que tenemos para ganarle al ACV antes de que se instale», concluyó Renz.


