En diálogo con Canal 4 Regional, el especialista analizó la complejidad de los siniestros viales. Cuestionó la efectividad de la educación vial tradicional, el mal estado de las rutas y la falta de controles estrictos.

La problemática de la seguridad vial en Argentina es una «tragedia compleja» que se cobra vidas a diario. Para analizar este escenario, Canal 4 Regional consultó al Dr. Osvaldo Aymo, quien desde hace más de 30 años estudia el comportamiento del tránsito y la infraestructura.

Aymo fue contundente al referirse a los choques frontales en vías rápidas: «Chocar de frente en la autopista Rosario-Santa Fe es una locura desde la ingeniería de tránsito». El especialista señaló que, si bien el estado de las calzadas influye, el factor humano y la intrepidez imprudente suelen ser los detonantes de las tragedias, especialmente en rutas de un solo carril por sentido.

El mito de la educación vial 

Uno de los puntos más disruptivos de la entrevista fue la mirada de Aymo sobre la educación vial. Basándose en evidencia científica internacional, el doctor ordenó los factores que realmente impactan en la baja de mortalidad:

  1. Tecnología e Innovación: El diseño de la vía y la seguridad del vehículo son lo más efectivo porque no dependen del error humano.
  2. Control y Sanción: Son efectivos, pero dependen de que el conductor decida cumplir.
  3. Educación Vial: Según Aymo, es la medida menos efectiva de todas. «Entrar a un jardín con señales de tránsito es un error; los niños no entienden mensajes abstractos de adultos. Hay que educar en valores como el respeto y la solidaridad», afirmó.

Falta de alternativas y anomia social 

El especialista también vinculó la siniestralidad con la destrucción del sistema ferroviario. «Al no tener transporte alternativo, millones de camiones llegan a nuestros puertos por rutas colapsadas, aumentando las posibilidades de conflicto», explicó.

Finalmente, criticó la laxitud en la obtención de licencias de conducir. «Otorgar la licencia en el día es una locura. En países desarrollados como Suecia, el proceso es riguroso porque el ciudadano tiene la opción de un transporte público de calidad. Aquí, conducir parece una obligación sin preparación», concluyó.