Con una crisis de larguísima data, el sector lechero se ve cada vez más afectado y es pronunciadísimo el desinterés de las autoridades políticas de todos los colores para ponerle fin a una de las actividades históricas más representativas de la Argentina.

    El productor Fabián Benavente expresó que “la cadena láctea sigue distorsionada” y añadió que especialmente por lo climático “no podemos llegar a retomar el litraje que tenemos normalmente”. En lo que respecta a lo que sucede entre los integrantes del sector, indicó que los empresarios formadores de precios no tienen intención alguna de sentarse a dialogar, teniendo en cuenta que el 80% de lo producido es vendido por los supermercados.

    Benavente señaló además que de acuerdo a los datos recogidos por la Universidad Nacional del Litoral, en los últimos 60 días han cerrado sus puertas unos 500 tambos en todo el territorio provincial, lo cual habla del estado desesperante atravesado por el primer eslabón de la cadena.

    En un informe brindado en el 2015, la Asociación Empleados de Comercio de Rosario estimaba que un litro de leche, desde el tambo hasta el consumidor, sufría una remarcación del 655%. Actualmente, al tambero se le paga $4,30 por cada litro de leche pura, la cual luego de ser procesada para la extracción de grasa, manteca, suero y leche misma entre otras, tiene diversos valores: una cadena nacional de supermercados ofrecía este fin de semana leche de primerísimas marcas en sachet entre $18 y $22; en tetrabrik desde $20 a $75; y en botella de plástico a $30.

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Por h8000024