Nueva y lamentablemente el mismo grito desgarrador atraviesa todo el país. Una de las consecuencias más tristes que tiene esta decisión que desde marzo se ha implementado para la cuestión del coronavirus ha incrementado de manera sustancial los hechos de violencia de género en toda la Argentina, expresando lo que es otra pandemia que tiene un mínimo asomo en los medios de comunicación conforme la aparición de nuevos casos.
Esa pandemia que está instalada en nuestra sociedad y que lejos está de erradicarse es la de los femicidios, que tuvieron su última repercusión pública con el asesinato de Julieta Del Pino, una chica de 19 años que en la noche del pasado viernes 24 de julio le avisó a su mamá que salía de su trabajo en la localidad de Beravebú y que la esperase con la cena caliente.
En el trayecto a su casa fue seguida por un vehículo conducido por Cristian Romero, de 28 años de edad, amigo de su hermano, quien la interceptó, la llevó a su domicilio, la golpeó y la estranguló hasta asesinarla, para luego arrojarla a un pozo en su patio y cubrir el cuerpo con cal.
El hecho fue descubierto 24 horas después por una brigada de canes de la Agencia de Investigación Criminal, quienes encontraron un rastro en el automóvil para irrumpir los efectivos policiales en los fondos de la vivienda donde fue hallada Julieta. Su asesino fue detenido y trasladado a la seccional de Chañar Ladeado donde vecinos se hicieron presentes para tomar justicia por mano propia.
Sobre este crimen en particular y sobre esta problemática tan crónica en general dialogamos con María Inés Ibáñez, Pamela Pascualetti y Anahí Siegel, integrantes de Ronda de Mujeres Roldanenses y de la Colectiva Roldán Mujeres Libres y Diversas, dos de las entidades de nuestra región que trabajan tenazmente para modificar este maldito paradigma cultural que históricamente ha castigado a las mujeres.
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