El fantasma de las grandes crecidas y los eventos climáticos extremos vuelve a encender las alarmas en el centro del país. Desde el Centro de Monitoreo Meteorológico y Climático (CMMC-SAT), el especialista Facundo Azar confirmó que el fenómeno de «El Niño» ya se encuentra plenamente declarado a nivel internacional. El calentamiento de las aguas del océano Pacífico Ecuatorial fue ratificado formalmente el mes pasado tanto por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) como por diversos servicios meteorológicos globales, tras registrar temperaturas superficiales del mar por encima de los valores críticos durante meses consecutivos.
Si bien se trata de un fenómeno de escala planetaria que altera la circulación atmosférica global, sus efectos específicos en nuestra región suelen demorar entre 30 y 90 días en manifestarse. Sin embargo, la atmósfera ya comenzó a dar señales claras: las intensas tormentas que afectaron recientemente a las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y al norte de Argentina son una respuesta directa a estos cambios, configurando un escenario que se perfila para ser un «Niño» de intensidad fuerte a muy fuerte.
El «factor Atlántico»: un acoplamiento que enciente las alarmas
A la dinámica propia de «El Niño» se le ha sumado un componente local crítico: el océano Atlántico frente a nuestras costas también registra temperaturas por encima de los promedios históricos. Este calentamiento anómalo es clave, ya que el Atlántico es el principal proveedor de la humedad necesaria para el desarrollo de tormentas en la región.
Este panorama se vuelve especialmente complejo al analizar el calendario santafesino:
- Medias históricas elevadas: El verano en Santa Fe, sumado a los meses de marzo y abril, son períodos climáticamente lluviosos, con promedios históricos que superan holgadamente los 100 milímetros mensuales.
- Mayor aporte de humedad: Al estar el Atlántico más caliente, inyectará una cantidad de humedad muy superior a la habitual.
- Efecto potenciador: Los expertos hablan de un «acoplamiento» entre el sistema frontal y El Niño. Esta interacción potenciará los fenómenos meteorológicos, concentrando su mayor impacto en el norte del país y en el centro del Litoral. Debido a estas características, los científicos ya trazan analogías con los eventos históricos de 1983-1984, 1997-1998 y 2016.
La crecida del río Paraná se sentirá antes de las tormentas locales
Una de las advertencias más destacadas por el CMMC-SAT tiene que ver con el comportamiento del río Paraná. El impacto de «El Niño» generará una crecida importante en el curso de agua, pero este fenómeno se sentirá de forma anticipada en nuestro territorio.
Esto se debe a que las lluvias abundantes ya se están desencadenando en los tramos superiores de la cuenca: el sur de Brasil, el norte argentino, el sur de Paraguay y parte de Uruguay. Toda esa masa líquida comenzará a bajar, lo que provocará que el río Paraná alcance un nivel elevado en nuestra región de acá a unos meses, incluso antes de que comiencen las tormentas locales más fuertes o severas.
El cronograma del agua: ¿Qué esperar y cuándo?
Aunque la atmósfera ya está respondiendo, los impactos fundamentales de este fenómeno comenzarán a sentirse de manera sostenida a partir del mes de octubre. No obstante, el núcleo duro de la contingencia se concentrará durante el trimestre de verano (diciembre, enero y febrero), extendiéndose también a los meses de marzo y abril.
Para este período, el pronóstico extendido anticipa:
- Lluvias extraordinarias: Se prevén acumulados de precipitación mensuales que podrían duplicar o triplicar las medias históricas de la región.
- Tormentas severas: Los frentes asociados presentarán una intensidad superior a la normal, con fuerte actividad eléctrica y caídas de agua copiosas en cortos períodos de tiempo.
- Ráfagas y granizo: Ante el desarrollo de tormentas severas, se anticipan ráfagas de viento que podrían superar los 100 km/h y la ocurrencia de caída de granizo cuando la atmósfera lo permita.
Finalmente, desde el organismo aclararon que el fenómeno no afectará a todas las localidades por igual. Mientras que algunas zonas registrarán picos de intensidad y acumulados históricos devastadores, otras áreas mantendrán un comportamiento más discreto o cercano a la media, aunque expuestas a eventos aislados de extrema severidad. Por este motivo, los especialistas advirtieron que aún es imposible determinar el panorama exacto a nivel local o predecir con precisión matemática qué altura alcanzarán los ríos Paraná o Carcarañá.



