Informe Regional trazó la historia del Transporte Urbano de Pasajeros en Roldán: un servicio plagado de promesas y de deficiencias.

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Allá por el año 2013 y atenta a la expansión territorial que experimentaba la ciudad de la mano de la instalación de nuevos habitantes en los barrios abiertos, la Municipalidad de Roldán administrada por aquel entonces por José María Pedretti anunciaba la compra de dos vehículos usados para la puesta en marcha del Transporte Urbano de Pasajeros, conocido también como la “Línea R” y “El Urbanito”.

En menos de un mes de su puesta en marcha, uno de los coches se rompió y así empezó uno de los grandes fracasos de estos años: la rotura permanente de los colectivos y los dolores de cabeza para los usuarios, que con el paso del tiempo dejaron de confiar en este servicio.

En mayo de 2017 se intentó dar una solución definitiva con una renovación total: dos vehículos 0 km y recorridos y horarios nuevos. Nacían “R1” y “R2” y todo parecía cambiar, pero usted sabe es que una de las máximas que nos rigen es “que todo cambie para que nada cambie”: luego de un año y medio de servicio regular los coches empezaron a romperse y el servicio volvió a su principal característica: la deficiencia.

En marzo de 2020 el intendente Pedretti anunciaba otro nuevo cambio: el boleto dejaría de cobrarse y el sistema se sustentaría con un nuevo ítem en la TGI. El sistema parecía normalizarse, pero llegó el aislamiento social preventivo y obligatorio de mano de la pandemia, el mundo se puso en pausa y el transporte dejó de utilizarse.

Año y medio después, setiembre de 2021, se anunciaba la nueva línea “R3” con la prestación de una unidad usada adquirida a Rosario Bus. Este coche batió un record: la primera rotura surgió a las 72 horas y desde allí, elecciones mediante, el servicio se suspendió totalmente por deficiencias mecánicas.

Asumido en diciembre el nuevo intendente Daniel Escalante, al mes anunció el restablecimiento del sistema luego de haber puesto en condiciones mecánicas y de haber corregido otras irregularidades, con otra modificación: “R1” y “R2” en calle y “R3” como suplente. Pero lo que parecía un nuevo despegue fue la misma historia de antes.

Tan malo es el servicio que motivó una solicitud por parte de la Unión de Vecinales, que congregó los reclamos de los vecinos de todos los puntos de la ciudad, acompañado de un relevamiento que indica un número que derriba toda excusa: en 98 días entre julio y principios de octubre, los servicios no funcionaron el 60% y el 30% del periodo.

En agosto de 2023 el Transporte Urbano de Pasajeros de Roldán cumplirá sus primeros 10 años. Faltan para ello 10 meses. ¿Podremos decir para entonces que los problemas que sufren los “R” serán subsanados definitivamente, de una vez por todas? ¿Habrá un compromiso certero de parte de las autoridades para brindar un servicio acorde a una ciudad de crecimiento?

Veremos qué ocurrirá: si la “R” será asociada con “Restaurado” o si seguirá siendo un nada simpático sinónimo de “Roto”.

 

 

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Por h8000024