Las diversas medidas tomadas desde el comienzo de la emergencia sanitaria en nuestro país por la irrupción del coronavirus han provocado severos daños en los sectores productivos y de servicios, en la dicotomía planteada en un principio entre salud y economía y que no tuvo un plan de acción en estos 15 meses para poder equilibrar estos factores.
A pesar de los reiterados anuncios tanto desde la Casa Rosada como desde la Casa Gris, escasos han sido las ayudas recibidas por la clase media que, como contrapartida, está siendo castigada duramente con los reiterados aumentos de los servicios, una inflación que supera con holgura las paritarias y disminuye drásticamente el poder adquisitivo, y un asfixiante esquema fiscal que carga con más impuestos cada día, preguntándose el ciudadano común dónde ha enterrado la clase política la tan proclamada sensibilidad social.
Dos de los sectores más afectados por el improvisado andar económico han sido los gimnasios, quienes han perdido por completo el flujo de clientes y los tradicionales abonos; y los gastronómicos, con constantes modificaciones de espacios, horarios y modalidades. Para adentrarnos en sus realidades conversamos con Osvaldo Caruso y Lucas Cáceres, titulares de Terranova Bar y Eventos y de Prisma Crossfit, respectivamente.
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