Ayer miércoles 22 de abril, en consonancia con la finalización del Mes del Compostaje, se celebró el Día de la Tierra (cuya denominación oficial es del Día Internacional de la Madre Tierra) en un contexto que claramente nos debe invitar a reflexionar sobre cómo tratamos y maltratamos a nuestro planeta, nuestra casa, y cómo la naturaleza sabe castigarnos ante nuestra actitud como raza.

    Nuevamente requerimos la palabra de la arquitecta Brenda Zaldívar, integrante del Club de Huella Ecológica, para que nos brinde una reflexión acerca de esta fecha que cobra importancia por los avatares que trajo la pandemia del Covid-19, haciendo hincapié en lo fundamental que debe resultar alcanzar la armonía y el equilibrio entre los humanos y la naturaleza.

    El Día de la Tierra se conmemoró por primera vez el 22 de abril de 1970 y fue promovido por el senador estadounidense Gaylord Nelson, quien desarrolló varios proyectos en defensa del medio ambiente, con el objeto de crear conciencia acerca de diversos temas de interés para preservar el planeta tales como la contaminación, la superpoblación y la biodiversidad.

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Por h8000024