Tras registrarse una leve suba respecto al 1,9% de junio, la inflación de julio cerró en 2,1% a nivel nacional. En su análisis para los micrófonos de Canal 4 Regional, el licenciado en Economía Silvio Cañas explicó que el incremento respondió principalmente a factores estacionales vinculados al turismo y no a un recalentamiento de la economía general.
La variación de precios por rubros
El impacto de las vacaciones de invierno a lo largo y ancho del país generó ajustes tarifarios puntuales en el sector de servicios y esparcimiento:
- Recreación y cultura: lideró las subas con un incremento del 5,0%.
- Restaurantes y hoteles: registró una suba del 2,8% impulsada por la demanda turística.
- Salud y comunicaciones: mostraron aumentos del 2,5%.
- Alimentos y bebidas: los productos de consumo masivo aumentaron por debajo del promedio general, con alimentos en un 2,0% y bebidas alcohólicas en un 1,5%.
- Prendas de vestir y calzado: marcó una baja del 1,3%, reflejando la fuerte retracción del consumo y la liquidación de temporada.
El comportamiento del «changuito» y el escenario para agosto
Cañas destacó como dato positivo que los bienes de primera necesidad que componen la canasta básica familiar continuaron desacelerando: «Lo que realmente pesa en el changuito del supermercado estuvo por debajo del 2,1%, lo que demuestra que el salto de julio fue producto exclusivo de la estacionalidad de las vacaciones».
De cara a los números de agosto, el especialista proyectó que el IPC retomará el sendero descendente para ubicarse nuevamente por debajo del 2%: «El mes de agosto transcurre con un comportamiento normal, sin sobresaltos en el tipo de cambio ni shocks externos. Si logramos consolidar cifras cercanas al 1,5%, se mantiene la expectativa de alcanzar registros del 0,x% hacia el mes de diciembre».



