La fiebre amarilla ha desatado una verdadera psicosis entre las personas que deben viajar a Brasil, en particular por el tema de la vacunación. Largas colas pueden verse en diversos efectores públicos y privados e incluso escasean los insumos.
Pero (como siempre hay un pero) parece que el tema de esta enfermedad no es tan así. No todo el mundo debe vacunarse. Hay zonas y zonas. Por ello es que consultamos al dr. Martín Berta, director médico del Hospital Rural nº 61 de Roldán para que nos despeje mitos y verdades acerca de este tema, y para que nos brinde certezas plenas al respecto.
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Por su parte, la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología expresó su preocupación por “la situación actual que ha generado una demanda irracional de la vacuna por parte de viajeros al país vecino” y brindó una serie recomendaciones, a saber:
Sólo deben recibir la vacuna aquellos viajeros que visiten áreas de riesgo y no tengan contraindicaciones. Las áreas geográficas que se han recomendado son los estados brasileños de Minas Gerais, Río de Janeiro, San Pablo, Espíritu Santo y gran parte de Bahía incluyendo Salvador de Bahía y Praia do Forte.
Los destinos de la costa como Florianópolis, Camboriu, Fortaleza, Natal, Recife, entre otros, no requieren vacunación. No deben vacunarse aquellos que viajen tanto por tierra o por vía aérea a destinos situados en la costa de los estados de Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul ni quienes permanezcan menos de 72 horas en una zona de riesgo como escala de viaje.
El gobierno de Brasil no exige el Certificado Internacional de Vacunación contra fiebre amarilla para ingresar a dicho país. No es obligatoria la vacunación para viajar a Brasil.
La vacuna contra fiebre amarilla debe aplicarse al menos 10 días antes del viaje y no es necesario recibir refuerzos ya que una única dosis es suficiente para estar protegido a lo largo de la vida.
La vacuna es elaborada con virus vivos y atenuados por lo que está contraindicada para los menores de 6 meses; embarazadas; para quienes tengan alteraciones del sistema inmune, personas con enfermedad del timo, miastenia gravis, síndrome de Digeorge, tumores malignos, trasplantes de órganos, patologías que requieran tratamientos con inmunosupresores y/o inmunomoduladores, siendo mayor el riesgo que el beneficio en todos estos casos.
Se debe tener precaución especial con los niños entre 6 y 9 meses de edad (evaluar indicación en situación de brote), adultos mayores de 60 años de edad, VIH asintomáticos y lactancia, por lo que en estos casos se recomienda evaluar el riesgo beneficio de la vacunación bajo asesoramiento médico.
La fiebre amarilla es una enfermedad viral que se transmite a través de la picadura de algunas especies de mosquitos. Las estrategias de prevención, además de la vacuna, son la aplicación de repelentes y el uso de ropa de mangas largas y de colores claros.
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