Un operativo de rutina realizado por la Central de Operaciones de Funes para controlar los niveles de alcoholemia de los conductores efectuado en la madrugada del pasado domingo derivó por estas horas en un escándalo en el ámbito judicial no sólo de Rosario sino de todo Santa Fe, ya que una importante funcionaria registró un positivo de 1,2 gr. de alcohol en sangre, más del doble del permitido.
El control se llevó a cabo en Tomás de la Torre y Mitre, cuando personal de la COE advirtió la circulación de una camioneta en zigzag. Detenida la misma y junto a la intervención de agentes de Tránsito, el alcoholímetro dio positivo a la conductora, al igual que su acompañante quien podría haber llegado a oficiar de conductor responsable. A la conductora se le retuvo la licencia de conducir y su vehículo fue remitido al corralón, como indicaron Edgardo Daniel González y Juan Carlos Fuma, coordinador y subcoordinador respectivamente de la COE.
Hasta allí fue todo sin problemas y cabe destacar que la implicada en ningún momento ostentó su condición laboral. La noticia trascendió en Rosario cuando se conoció que la misma era Valeria Haurigot, fiscal de la Unidad de Investigación y Juicio del Ministerio Público de la Acusación.
Varias voces se alzaron sobre el tema, siendo la más importante la del ministro de Justicia provincial Ricardo Silberstein, quien indicó que “el hecho constituyó una grave inconducta” y deslizó que podría ser juzgada mediante “un jury de enjuiciamento”. En cambio, fuentes del Ministerio Público de la Acusación desecharon una investigación sobre el hecho “ya que no tuvo relación con su desempeño laboral”.
Volviendo al hecho en sí, la fiscal Haurigot se presentó ante las autoridades correspondientes para abonar el pago de la correspondiente multa y recuperar de esta forma el rodado.
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