El camino al cementerio de Funes fue el escenario final de una persecución policial que tuvo ribetes cinematográficos en toda su intensidad. Un árbol acabó con la alocada fuga y también con la vida de dos malvivientes que trataban de huir de la policía.

    Todo se originó en horas del mediodía cuando en cercanías de Callao al 5000, en Rosario, el dueño de un taller mecánico fue asaltado, sustrayéndole un automóvil Chevrolet Vectra. Un par de horas después, alrededor de las 15 horas, este rodado fue divisado por una patrulla policial en la intersección de calles Jorge Newbery y Wilde, próximo al Aeropuerto de Fisherton.

    A partir de allí se originó una persecución a toda velocidad con rumbo hacia la ciudad de Funes, incluyendo un par de trompos en la misma rotonda del Aeropuerto, ingresando a la calle Pedro Ríos, donde luego de recorrer la traza cambiaron de carril para circular de contramano. Las fuentes investigativas señalaron que los delincuentes se toparon con otro automóvil y trataron de volver al carril correspondiente pero al pasar sobre el cantero central perdieron el control.

    En consecuencia, el Vectra impactó primeramente contra un árbol y tras un par de giros se estrelló contra otro árbol, despedazándose completamente. Ambos ocupantes quedaron atrapados en la mitad delantera del auto, abrazada a un tronco, perdiendo la vida en el acto.

    El comisario Marcelo Gómez, subjefe de la Unidad Regional II, afirmó que no se produjeron intercambios de disparos durante el raid, descartando así los rumores que indicaban un tiroteo, aunque en las redes sociales supuestos testigos afirmaron haber escuchado entre dos y tres balazos. El fiscal Walter Jurado está a cargo de la causa y será quien deba reconstruir los momentos previos.

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Por h8000024