GALGOS LIBRES ROSARIO LOGRÓ SALDAR UNA DEUDA HISTÓRICA DE 12 MILLONES DE PESOS Y BUSCA HOGARES DE TRÁNSITO PARA RETOMAR RESCATES
En diálogo con Informe Regional por Canal 4 Regional, Gabriela Valiente, integrante de la Asociación Civil Galgos Libres Rosario, destacó la conmovedora respuesta comunitaria que permitió recaudar en tiempo récord los 12 millones de pesos necesarios para cancelar la totalidad de la deuda que la entidad arrastraba con clínicas veterinarias desde principios de año.

Una masiva muestra de empatía y solidaridad colectiva le devolvió el aire financiero a la Asociación Civil Galgos Libres Rosario. La organización, que debió suspender temporalmente el rescate de nuevos animales debido a una asfixiante deuda acumulada por internaciones y tratamientos complejos, logró saldar el pasivo completo gracias a una intensa campaña de difusión en medios de comunicación y redes sociales.
En diálogo con Informe Regional por la pantalla de Canal 4 Regional, Gabriela Valiente, referente de la ONG, no ocultó su emoción por el respaldo alcanzado: «La audiencia no se imagina la repercusión que tuvimos y lo que nos ayudó. Juntamos los 12 millones de pesos en un tiempo récord histórico y logramos cancelar la deuda que veníamos arrastrando desde principios de año. Si bien los veterinarios y las clínicas siempre nos respaldan, habíamos llegado a un límite en el que tuvimos que poner una pausa porque no podíamos seguir aumentando los montos sin pagar. Hoy estamos sin deudas y es un alivio inmenso».
No obstante, la dirigente aclaró que la disponibilidad de fondos no es el único factor determinante para rescatar: la clave operativa depende exclusivamente de los hogares de tránsito. «No tenemos ni queremos tener refugios; trabajamos 100% con casas de tránsito particulares. Por más que contemos con el dinero para la atención veterinaria, no podemos levantar a un perro de la calle o de una situación de maltrato si no tenemos un lugar físico seguro donde llevarlo», subrayó Valiente, al tiempo que remarcó la urgencia de conseguir alojamiento transitorio para cinco galgos que ya cuentan con el alta médica o cuyas familias de acogida no pueden continuar albergándolos por motivos particulares.
Para derribar prejuicios y temores vecinales sobre el compromiso que implica abrir las puertas de un hogar, la integrante de la asociación explicó la dinámica de trabajo: «Ser tránsito es simplemente brindar un techo y afecto. Las familias no tienen que poner un solo peso ni hacerse cargo de traslados: nosotros nos ocupamos del 100% de los gastos. Entregamos el alimento balanceado, la cucha, platos y la medicación. Cada animal cuenta con una planilla clínica y una voluntaria responsable asignada. Si el perro requiere una consulta veterinaria, un voluntario lo busca por el domicilio, lo lleva a la clínica y lo regresa, garantizando además guardia veterinaria permanente».
La asociación civil, que lleva 11 años de labor ininterrumpida en Rosario y localidades del cordón regional, está conformada íntegramente por voluntarios que compatibilizan sus actividades profesionales —como el derecho, la enfermería y diversas ramas laborales— con la protección animal de manera no remunerada. Para sostener la logística diaria, la institución impulsa un catálogo de merchandising con productos temáticos ideales para obsequios, organiza eventos y convoca a personas que dispongan de vehículos particulares (autos o motos) para colaborar en traslados programados. Quienes deseen sumarse como tránsitos, adoptar, adquirir productos o colaborar económicamente pueden ingresar a su canal oficial en Instagram: @galgoslibres.rosario.
Por último, Valiente se refirió a la persistencia de las carreras clandestinas de galgos, una práctica expresamente prohibida y penalizada por ley nacional pero que aún opera en la ilegalidad en parajes rurales y zonas periféricas: «Detrás de una carrera hay una crueldad atroz. Hemos recibido animales sobredimensionados por sustancias inyectables para inflar sus músculos que luego derivan en fallas renales y hepáticas irreversibles. Cuando pierden o se lesionan, los descartan, los atan a árboles o los mutilan cortándoles extremidades. Es indispensable que la sociedad no sea cómplice y denuncie de inmediato cualquier actividad clandestina que detecte», concluyó.


