En esta época del año, las veredas y jardines se cubren de un manto ocre que muchos vecinos ven como un problema o un desecho. Sin embargo, para el Club Huella Ecológica, las hojas secas son un recurso vital. Bajo el lema «Las hojas no son basura, son vida», la referente Natalia Ricci explicó por qué es fundamental cambiar nuestra mirada sobre la naturaleza.
«La naturaleza no tira nada, todo lo recicla. La hoja es un recurso muy valioso que cumple un ciclo: cae para cubrir el suelo, protegerlo de las temperaturas extremas y, al descomponerse, alimentar a los microorganismos», señaló Ricci en diálogo con Canal 4 Regional.
El secreto del buen compost: Carbono y Nitrógeno
Uno de los pilares del Club es su compostera comunitaria, un espacio donde los vecinos pueden llevar sus residuos orgánicos. Allí, la hoja seca juega un papel técnico crucial: es el aporte de carbono (material seco) necesario para equilibrar el nitrógeno que aportan los restos de cocina (frutas y verduras).
Natalia detalló que el compostaje es un proceso biológico aeróbico que requiere aireación constante y el trabajo de microorganismos y lombrices para transformar los desechos en humus o tierra fértil.
Cómo participar: qué podemos llevar a las composteras
Para que el proceso sea exitoso, es fundamental separar correctamente los residuos en casa. Los vecinos pueden acercar restos vegetales crudos como cáscaras de frutas y verduras, restos de yerba, café, saquitos de té y cáscaras de huevo. También se deben incorporar restos de jardín como las hojas secas, el césped y ramitas pequeñas.
Es muy importante evitar arrojar restos de comida cocida, carnes, huesos o lácteos, ya que alteran el proceso de descomposición. Tampoco se deben incluir excrementos de mascotas (perros o gatos), para garantizar la sanidad del abono producido.
Mulching y el llamado urgente a no quemar
Otra utilidad práctica es el mulching o cobertura. Consiste en colocar una capa de hojas sobre los canteros o la huerta para mantener la humedad, evitar el crecimiento de hierbas espontáneas y regular la temperatura de las raíces frente al frío.
Desde el Club Huella Ecológica fueron categóricos respecto a la quema de hojas: «Está prohibido quemar». El humo no solo es tóxico y molesto, sino que representa el desperdicio de un abono natural. «Estamos quemando vida y convirtiéndola en ceniza y contaminación», sentenció Ricci.



