Así lo advirtió Juan Ibarlucea, ingeniero agrónomo de la Agencia INTA Roldán, quien señaló que el déficit hídrico y las altas temperaturas generan estrés en los cultivos, con especial impacto en la soja.

La falta de precipitaciones y las altas temperaturas comienzan a generar preocupación en el sector agropecuario de la región. Durante el mes de enero se registraron apenas 4 milímetros de lluvia, una cifra muy por debajo de lo esperado para esta época del año y que ya muestra consecuencias en distintos cultivos.

En diálogo con Canal 4 Regional, el ingeniero agrónomo Juan Ibarlucea, de la Agencia INTA Roldán, explicó que el inicio de la campaña había sido alentador, pero que el escenario cambió de manera abrupta. “El año venía muy bien, demasiado bien, pero las lluvias se han frenado y los calores están llevando a situaciones de estrés a los cultivos”, señaló.

Según detalló, los maíces de primera, sembrados de manera temprana, no serían los más afectados. “Esos están hechos, la merma de rendimiento que pueda haber ahí es mínima”, indicó. Sin embargo, advirtió que la situación es más delicada para la soja. “Creo que lo más grave ahora es lo que está pasando con los cultivos de soja. Algunos lotes de soja de primera están sufriendo mucho y también algunos de segunda”, remarcó.

Ibarlucea explicó que la escasez de lluvias impacta especialmente en los cultivos que atraviesan etapas clave de desarrollo. “Hay sojas de primera en plena floración y otras en formación de chauchas. Con tan poca agua, eso está sufriendo mucho”, afirmó. En ese sentido, agregó que en localidades cercanas como Zavalla también se registraron lluvias muy escasas durante enero.

En contraste, destacó el buen desempeño de otros cultivos. “He visto girasoles que ya se han trillado y anduvieron muy bien, y hay muy buenos girasoles por trillar. Son cultivos sembrados más temprano y están mejor parados”, explicó.

Otro aspecto que genera atención es la aparición de plagas asociadas a la sequía y al calor. “En soja concretamente hay presencia de trips y arañuela en algunos lotes. Estas plagas pueden generar merma de rendimiento, por eso es fundamental monitorear y que el productor consulte a su ingeniero para evaluar umbrales de daño y, si es necesario, recurrir a tratamientos”, sostuvo.

Consultado sobre si la situación podría revertirse con lluvias en los próximos días, Ibarlucea fue cauto pero optimista. “Sí, hay momentos del cultivo que son claves y donde se necesita agua. Hay lotes que ya están muy comprometidos y el rendimiento se va a ver afectado, pero otros, especialmente los de soja de segunda que recién entran en floración, si llueve y bajan los calores pueden recuperarse”, explicó.

Además, señaló que el manejo previo de los suelos marca diferencias. “Los lotes bien rotados, con buenos antecesores y mejor infiltración de agua, la pelean distinto frente a la falta de lluvias. Los lotes mal manejados, con compactación o problemas de malezas, están sufriendo mucho más”, agregó.

Finalmente, el ingeniero agrónomo se refirió a la presencia de la chicharrita del maíz, una plaga que en campañas anteriores generó importantes daños. “Este año estamos viendo algunas, yo observé ayer en un lote cercano. Por ahora no son umbrales peligrosos, pero hay que estar atentos porque transmite tres enfermedades. Lo positivo es que, según los expertos, todavía no estarían transmitiendo esas enfermedades”, concluyó.

Desde INTA recomiendan continuar con el monitoreo permanente de los cultivos y aguardar la evolución climática de los próximos días, que será determinante para definir el impacto final de esta sequía en la región.