A 213 años del Combate de San Lorenzo, el historiador Roberto A. Colimodio Galloso destacó, en diálogo con Canal 4 Regional, la trascendencia histórica y simbólica del único enfrentamiento que libró en suelo argentino el general José de San Martín.

Un día como hoy, 3 de febrero, se cumplen 213 años del histórico Combate de San Lorenzo, un episodio decisivo de la historia argentina que marcó el debut militar del entonces coronel José de San Martín en suelo nacional y dejó una huella imborrable en la construcción de la identidad patria.

En diálogo con Canal 4 Regional, el historiador argentino Roberto A. Colimodio Galloso —especialista en la historia de los próceres de la Independencia— subrayó la relevancia del acontecimiento, aun cuando se trató de un enfrentamiento breve. “San Martín siempre habló de una ‘acción’ y no de una batalla, pero su valor fue enorme. En apenas 15 minutos se logró un impacto psicológico fundamental sobre el enemigo”, explicó.

El combate se desarrolló en una calurosa jornada frente al Convento de San Carlos, cuando unos 300 realistas desembarcaron sobre la costa del río Paraná. Allí fueron sorprendidos por los Granaderos a Caballo, una tropa disciplinada, organizada y uniformada, entrenada bajo los más altos estándares militares de la época.

“Por primera vez las fuerzas realistas se enfrentaron a un ejército profesional, con una estrategia clara y una maniobra perfectamente planificada”, destacó Colimodio Galloso. San Martín había preparado el terreno desde su salida de Buenos Aires, avanzando de noche y ocultando a sus hombres tras los muros del convento. Al amanecer, ordenó la carga en dos columnas, una acción envolvente que desarticuló rápidamente al enemigo, pese a la superioridad numérica de los realistas.

Durante el combate se produjo uno de los episodios más emblemáticos de nuestra historia. El caballo de San Martín fue herido de muerte y el jefe patriota cayó al suelo, quedando atrapado y en grave peligro. “Allí aparecen los valores que fundan nuestra épica nacional: la lealtad, el sacrificio y el compañerismo”, señaló el historiador. Juan Bautista Cabral y Juan Bautista Baigorria acudieron en su auxilio, y Cabral dio su vida para salvar a su jefe, convirtiéndose en un símbolo eterno de entrega a la Patria.

El Combate de San Lorenzo no solo vive en los libros, sino también en los espacios que aún hoy pueden recorrerse. El Campo de la Gloria y el Convento de San Carlos permiten imaginar el galope de los caballos, el choque de los sables y el humo de la pólvora. “Son lugares reales, tangibles, que hacen que la historia siga viva y cercana”, remarcó Colimodio Galloso.

A más de dos siglos de aquel 3 de febrero de 1813, San Lorenzo sigue siendo sinónimo de epopeya, memoria y orgullo nacional. Honrar este combate es honrar a los hombres que forjaron la Nación y reafirmar, una vez más, los valores que dieron origen a la Argentina.