No hay persona que desconozca la historia de vida de Rubén Ferreyra, y si la hubiera debería conocerlo. Nacido en Rosario hace siete décadas, abrazó la carrera docente recién cuando contaba con 40 años, casi de casualidad, en una escuela de San Jerónimo Sud donde ya residía junto a su familia, docente su esposa también, dando enseñanzas durante unos días a modo de reemplazo.

Esos pocos días le bastaron para despertar su verdadera vocación, convirtiéndose en maestro y luego en director, cargo que ejerció en la escuela rural de Estación Berretta, en jurisdicción de Correa, hasta que la misma cerró, por lo que debía ser trasladado, haciéndose cargo de la Escuela n° 1139 “Marcos Sastre”, ubicada a la altura del club Náutico Sportivo Avellaneda, en la isla El Espinillo, donde ejerció hasta jubilarse.

Instalado en su hogar sanjeronimense, Rubén continúa trabajando con los más chicos pero ahora desde su rol de artesano, donde despunta su hobby trabajando la madera para elaborar juguetes que dona al Hospital de Niños de Rosario. Compartimos entonces un poco más de su vida y de su tarea cotidiana.

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Por h8000024