La tranquilidad de la localidad de San Jerónimo Sud se vio sacudida por un hecho de ciberdelito que dejó al borde de la quiebra a un comercio familiar. Juan Cruz Ferrarello, titular de la carnicería ubicada en calle Italia, relató ante las cámaras de Canal 4 Regional la pesadilla que vivió tras recibir un pedido de carne aparentemente normal.
El engaño comenzó con un llamado y un mensaje de WhatsApp. Tras realizar un pedido de $83.700, el supuesto cliente envió un comprobante de transferencia por $8.300.700, alegando que su mujer se había equivocado en el monto. A partir de allí, comenzó un bombardeo de llamadas de supuestos agentes de «Mercado Pago» que convencieron a Juan Cruz de que el dinero estaba «bloqueado como un préstamo» y que debía realizar transferencias para «devolverlo«.
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Manipulación y presión psicológica
Ferrarello explicó cómo los estafadores jugaron con su honestidad y sus nervios: «Me decían que mi cuenta iba a ser tomada por AFIP, que me estaba quedando con plata que no era mía. Usaron nombres, números de matrícula falsos y hasta me hacían escuchar audios de gente supuestamente enferma por la tensión del error«, detalló el joven comerciante.
Bajo esta presión, Juan Cruz terminó sacando préstamos personales a través de la aplicación y transfiriendo no solo ese dinero, sino también sus ahorros destinados al pago de proveedores. En total, la estafa alcanzó los 8 millones de pesos.
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«Te manda saludos la banda de los millones»
El momento más duro fue cuando el comerciante advirtió el engaño. «Cuando me di cuenta y empecé a chequear los comprobantes, ellos lo notaron. Ahí se sacaron la careta y me dijeron: ‘Te manda saludos L.B.M, la banda de los millones’ y me cortaron«, relató con impotencia.
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Un golpe al corazón del negocio
Patricia, madre de Juan Cruz, se mostró profundamente afectada por la situación: «Es la plata con la que pagamos el cerdo, la media res… nos dejaron en cero. Solo pedimos a la gente que rece por nosotros para que encontremos la luz para salir adelante».
La denuncia ya fue radicada en la comisaría local. Desde el comercio alertan a otros colegas de la región a estar atentos ante pedidos inusuales y transferencias que no impacten de inmediato en sus cuentas. «Hoy la delincuencia no usa un revólver, está detrás de una computadora, pero el daño es el mismo«, concluyó Juan Cruz.



